Albérchigos Luneros
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  alberchigos luneros 31/Diciembre/2007 - 09:25

     olvian de nuevo a sentirse los motores regando en la vega, los regueros bullian de vida nueva con los sus renacuajos moviéndose como hilines dentro dellos, los carros volvian a tenere pernillas aparcaos en las puertas, la hora de la escuela se había adelantao una hora, a las nueve, y por la tarde no tendríanos, los machos y los burros volvian a ponerse las alforjas pa llevare la comida y las barrilas a Rosati, El Coto, El Raso y en todos los lugares donde hubieran sembrao el pan, los mozos volvian a ponerse los sombreros de paja como garicúper y las mozas se tapaban la cara y todo el su cuerpo, no querían estar bronceadas (como han cambiao los tiempos, ahora las veo en la playa hasta sin sostén, y algunas les he sentido dicir ¡¡que fría está la arena!!, como que los pezones les llegan hasta ella), los días eran más largos, si, definitivamente.

     Ya estaba otra vez aquí el verano pavoneando su alegría de nuevo, y encima era el día de la fiesta, que aquel año nos cayó a finales de Junio, la plaza estaba de bote en bote, después de la partida de pelota en el trinquete los quintos animaos por las sus quintas (como siempre) habían regao bien regao de nuevo el suelo, paqué no se levantara polvo, la bomba la habían puesto al rojo y a calderaos dende el pilón del corral de Mino Borreguero(+) como era costumbre, el baile estaba en los sus inicios y la orquesta este año traía animadora, que todas querían parecerse a Marilin Monroe pero que se quedaba en una rubia de bote con menos voz que un grillo afónico, lo único que hacía era tocare la pandereta y enseñare las sus ligas encima del templete, el mismo dende el que Celsino(+) había cantao los tantos de la partida por la tarde, eso si, los mozos que no veían mucho ese pelo ni ese tipo de mujeres, si acaso en las peliculas en color por ternicolor, andaban detrás della al rabo rabijal cada vez que se bajaba, pensando que sería más fácil afilare el pizarrín con ella, como los rapaces embobaos delante de las chuperas y los del chambi.

     En los güertos las frutas también habian exprimentao un cambio a mejore, habían madurao, ó estaban en ello, si, esta era la campaña güena pa comere fruta, porqué lo quera el resto del año, ni la golianos, allí en los güertos esparramaos por todo el nuestro pueblo, estaban esperándonos las zarambuesas, las ciruelas claudias, las guindas, las cerezas, los higos, las brevas, los cascabelillos, los peruchos de San Juan y todas las otras que aunque estuvieran royas no nos importaban, las comianos igual, aunque luego tuviéranos retortijones, rayos, truenos y centellas metidos en las nuestras barrigas, dende siempre la fruta lunera ha sido de calidá superior, onde iba a parare y aunque estuviéranos con cagalera unos días, que nos importaba estare tirando de pantalón cada media hora, cada dos por tres estar en el muradal en compañía de las gallinas, que picaban igual que cuando estaban guaronas (pobrecinas a lo mejore confundían los güevos), si al fín y al cabo era tan corto el tiempo de la fruta, que la penitencia merecía la pena, aunque pusiéranos el culo en carne viva de tanto restregar el papel de estraza y los cantos contra del.

     Y sobre todas las frutas, allí estaban, ellos, los alberchigos, invitándonos a descolgarlos y darles un besín antes de un güen mordisco placentero, allí escolingándose en las sus ramas como si fueran adornos de un árbol de navidá (quentonces no sabianos lo que era un árbol destos) porque los únicos adornos que conocianos eran aquellos motivos frutales que en papel de pitiminí se ponían en los vasales pa darles una miajina de alegría a las cocinas, o las banderas de papel que cruzaban las calles el día de la fiesta.

     Mirando la ballesta y los chuperos andábanos la cuadrilla, entre los cinco no se si juntarianos cuatro pesetas, comu siempre, Gelín Pega, Paco el de David (que también era Pega aunque él no lo dicía), Pepín Muelde, Nardi Borreguero y Mundico Chorizo, como endenantes dije era el día de la fiesta, y en el güerto de Don Germán(+) que lo tenia arriendao, nos estaban esperando aquellas esquisiteces, Gelín que había andao en la casa de la agüela suya (él dicía que a sacarle la cama a los cochos, pero seguro que había ido a sacarle el aguinaldo pa la fiesta) los había guipao por la tapia, y hizo la propuesta, sin someterla a consideración dinguna, porqué a nusotros nos gustaba la ación y sobre todo los alberchigos, allá que nos marchemus, dende la plaza al rollo y dende cá Cayetano(+) a la altura den cá el tío Blas Chamusquina, por allí iba a sere el asalto, las tapias estaban con cristales de murano rotos encima (paqué las cortadas tuvieran arte), hicimos un saco de paja y lo pusimos encima pa no hacernos dinguna cortada, así entremos en el paraiso de la fruta, aquella noche de luna clara, cielo estrellao y fiesta en el pueblo, y bien mudadines que estábanos, nos ibanos a ponere de alberchigos hasta las cejas.

     Pol medio de las embelgas, Pepín Muelde se entolló nada más brincar al güerto y nos dijo: 

     ¡¡oye tenere cuidao que han regao los fréjoles, que yo me he entollao todo, como me hei puesto los zapatos!!

     Así es que nos fuimos con cuidadín en hila, por una sendina, hasta onde estaban los frutales, y nos esgarrinchemos pa podere cogere y comere (porqué no íbanos a guardare nada, allí mismo los comeríanos, cualquiere le dicia a los nuestros padres de onde había salido la fruta si se nos ocurría llevarla a casa, y encima en fiestas) las mejores, que aunque no habia mucha lú, tientando, tientando sabianos diferenciare las royas de las maduras, subidos en los árboles estábanos dándole al dengue. 

     Cuando de repente una nube nos apagó la lú, y quedemos en tinieblas, !!hay madrica, que malas son las tinieblas!!. Allí esgarrinchaos encima de los árboles quedemos confundidos y a oscuras, eso si, seguimos royendo, cuando de pronto vimos un relámpago que iluminó toda la güerta, seguido de un cuetazo y otro seguidín, nos quedemos deslumbraos encima los árboles y Nardi dijo:

     ¡¡Pero sinó hay tormenta, ¿que es lo que pasa?!!

     Y a continuación volvieron a suenar dos cuetazos más por detrás de la noria, como si nos estuviera escupiendo llamaradas con la su lanza, parecía un dragón y nos volvió a girare dos nuevos fogonazos, que leches de tormenta ni que arigüelas, aquello eran tiros descopeta de perrillos, quencima venían acompañaos de voces y juramentos que nos dicían:

     ¡¡Me cagón ningúndios, tarambanas comu us coja us voy a colgare de la nuezal!!, venide pacá, oye C...... pégales, otro tiro!! y el Tio C....(+) dijo a la su vez, oye M.....(+) ten cuidao no escalabremus a los rapaces !!, debían de tenere una tralla u dos porqué se sentía igual que los restralletes, menudas comedias que montemos.

     ¡¡Oñó están guardando la noria y la nogal!!

     No hubo toque de retirada ni nada parecido, resortaos brinquemos de los árboles y nos bajemos como pudimos, yo cai de bruces y me enfosqué toda la cara, pero no creáis que me paré a limpiarla, no, hice lo que los demás, habían tocao a esfilpe general y había que respetarlo, allí se montó un esparabando y un guirigai dentro del güerto, y mira quera grande el güerto de D. Germán(+), pués aquello parecía un gallinero, y nusotros las gallinas buscando la cancilla, la gatera ó un gachero por donde esfilparnos pa escaparnos dellos, andemos dun lao pal otro dando más vueltas que los peones.

     Fuimos pá la parte de la carretera y las tapías eran mu altas ó eso nos parecieron, así es que dimos la vuelta patrás:

     ¡¡Mecagüen la leche, no podemos salire por dingún sitio!!

     Y no teníanos plan de fuga, aunque íbanos siempre a las generales del esfilpe, como los pollos de perdiz, cada uno por un sitio, pués nada, aquella noche nos marchemos todos pal mismo, así que nos metimos pol medio de las embelgas que estaban llenas de agua y nos entollemos todos, tan mudadines como íbanos, les pisemos los pimientos, las lechugas, las escarolas, los fréjoles y todo lo que se nos puso pol medio, el caso era escapare, porque aquellos cada vez gritaban más en el fragore del esparabando, sinó llega a sere el día de la fiesta sentera todo el pueblo, gracias a ella todo quedó confundido.

     Oimos al tío C.....(+) que gritó: ¡¡Gelín te he conocido, ya verás cuando te pille!! y Gelín le contestó se ha equivocao tío C......(+), que soy Nitín (anda que había ido mu largo a confundirlo).

     Trochando, trochando pol medio de los sucos lleguemos hasta la tapia por la que habíanos saltao endenantes y allí peguemos un salto, igual que los quincetos, hay que vere las alas que dá el miedo, ni nos enteremos que habíanos saltao la tapia, el caso fué que dinguno de nusotros llevaba cortadas, nos marchemos corriendo hasta las eras, como alma que lleva el diablo. Sin mirar pa trás, trochemos pol medio del reguero hasta la cabecera el prao y dende allí volvimos a la era de Germán el Labrador(+). Menos mal que la luna nos volvió a alumbrare, veianos perseguidores en todos los juncales, detrás de cada mañizo, que calvario Virgen Santa pasemos.

     En las eras estuvimos haciendo balance del asunto, los nuestros corazones parecían un piva de tan aceleraos como andaban, pero güeno dinguno teníanos ni heridas ni cortadas, estuvimos lavando en el reguero los calcetines y el calzao, todos que íbanos con pantalones cortos de tirante cruzao, estaban güenos, el mi niqui de dibujos animaos lo había esgarrao a la altura del sobaquillo, y la calcamonia del chicle bazoka me se había borrao, veremos como salía del asunto cuando llegara a la mi casa, así quesperemos un ratín y luego nos marchernos a la verbena.

     Y fué entonces, en el camino, porqué endenantes no nos habíanos enterao, cuando empecemos a notare que nos picaba, a unos los cadriles a otros las nalgas y a otros todo. Coño, que sería aquella sarna, como no fuera que al trochar enmedio del güerto o al saltare la tapia hubiéranos caido enmedio de unas ortigas, u a lo mejore es que estaban azufraos los fréjoles contra el pulgón, y con tanto restregón como habíanos tenido con ellos igual se nos había pegao, porqué otra explicación no encontrábanos, el caso es que aquello nos escocía cada vez más, menuda desazón que llevábanos, y contra más nos rascábanos más nos mancaba, era peore que los sabañones, hasta que caimos que nos habían arreao unos cartuchazos de sal.

     !!Mecagüen todos los alberchigos de Jerusalem y más si son luneros!!, que clavario nos hizon pasare.

     Y menos mal que el tío C......(+) y el tío M......(+) no habían sacao la licencia y no dijon nada, que sinó encima nos muelen como la sal en casa si llegan a enterarse, yo a mis tías Aurea y Puris(+) les dije que había andao acarriando unos sacos de sal anca Cayetano del Canto(+) y que a los mejore me s-había pegao, así es que m-estuvon dando friegas unos cuantos días, hasta me puson tiritas y parches Sor Virginia, los demás no se lo que dijon, pero todos quedemos mú jeringaos, pero que mu jeringaos, rosné más que una plañidera alquilada y gaste cinco moqueros de tanto dolore regao.

los criaos
los lunes pidimos fiesta,
el martes pa-ire a bailare,
el miercoles pa-ire al cine,
y el jueves pa descansare,
el viernes pa-justare cuentas,
el sábado pa-ire a cobrare,
y el domingo comu es fiesta,
no nos dejan trabajare,
ansi quemos decidido,
esta vida soportare,
viva, que viva, la gandulería,
no nos gusta trabajare,

 

VIVA ALIJA Y LA GENTE CON CASTA

 

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