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olvian
de nuevo a sentirse los motores regando en la vega, los regueros bullian
de vida nueva con los sus renacuajos moviéndose como hilines dentro
dellos, los carros volvian a tenere pernillas aparcaos en las puertas, la
hora de la escuela se había adelantao una hora, a las nueve, y por la
tarde no tendríanos, los machos y los burros volvian a ponerse las
alforjas pa llevare la comida y las barrilas a Rosati, El Coto, El Raso y
en todos los lugares donde hubieran sembrao el pan, los mozos volvian a
ponerse los sombreros de paja como garicúper y las mozas se tapaban la
cara y todo el su cuerpo, no querían estar bronceadas (como han cambiao
los tiempos, ahora las veo en la playa hasta sin sostén, y algunas les he
sentido dicir ¡¡que fría está la arena!!, como que los pezones les
llegan hasta ella), los días eran más largos, si, definitivamente.
Ya estaba otra vez aquí el verano pavoneando su alegría de nuevo, y
encima era el día de la fiesta, que aquel año nos cayó a finales de
Junio, la plaza estaba de bote en bote, después de la partida de pelota
en el trinquete los quintos animaos por las sus quintas (como siempre) habían
regao bien regao de nuevo el suelo, paqué no se levantara polvo, la bomba
la habían puesto al rojo y a calderaos dende el pilón del corral de Mino
Borreguero(+) como era costumbre, el baile estaba en los sus inicios y la
orquesta este año traía animadora, que todas querían parecerse a
Marilin Monroe pero que se quedaba en una rubia de bote con menos voz que
un grillo afónico, lo único que hacía era tocare la pandereta y enseñare
las sus ligas encima del templete, el mismo dende el que Celsino(+) había
cantao los tantos de la partida por la tarde, eso si, los mozos que no veían
mucho ese pelo ni ese tipo de mujeres, si acaso en las peliculas en color
por ternicolor, andaban detrás della al rabo rabijal cada vez que se
bajaba, pensando que sería más fácil afilare el pizarrín con ella,
como los rapaces embobaos delante de las chuperas y los del chambi.
En los güertos las frutas también habian exprimentao un cambio a mejore,
habían madurao, ó estaban en ello, si, esta era la campaña güena pa
comere fruta, porqué lo quera el resto del año, ni la golianos, allí en
los güertos esparramaos por todo el nuestro pueblo, estaban esperándonos
las zarambuesas, las ciruelas claudias, las guindas, las cerezas, los
higos, las brevas, los cascabelillos, los peruchos de San Juan y todas las
otras que aunque estuvieran royas no nos importaban, las comianos igual,
aunque luego tuviéranos retortijones, rayos, truenos y centellas metidos
en las nuestras barrigas, dende siempre la fruta lunera ha sido de calidá
superior, onde iba a parare y aunque estuviéranos con cagalera unos días,
que nos importaba estare tirando de pantalón cada media hora, cada dos
por tres estar en el muradal en compañía de las gallinas, que picaban
igual que cuando estaban guaronas (pobrecinas a lo mejore confundían los
güevos), si al fín y al cabo era tan corto el tiempo de la fruta, que la
penitencia merecía la pena, aunque pusiéranos el culo en carne viva de
tanto restregar el papel de estraza y los cantos contra del.
Y sobre todas las frutas, allí estaban, ellos, los alberchigos, invitándonos
a descolgarlos y darles un besín antes de un güen mordisco placentero,
allí escolingándose en las sus ramas como si fueran adornos de un árbol
de navidá (quentonces no sabianos lo que era un árbol destos) porque los
únicos adornos que conocianos eran aquellos motivos frutales que en papel
de pitiminí se ponían en los vasales pa darles una miajina de alegría a
las cocinas, o las banderas de papel que cruzaban las calles el día de la
fiesta.
Mirando la ballesta y los chuperos andábanos la cuadrilla, entre los
cinco no se si juntarianos cuatro pesetas, comu siempre, Gelín Pega, Paco
el de David (que también era Pega aunque él no lo dicía), Pepín
Muelde, Nardi Borreguero y Mundico Chorizo, como endenantes dije era el día
de la fiesta, y en el güerto de Don Germán(+) que lo tenia arriendao,
nos estaban esperando aquellas esquisiteces, Gelín que había andao en la
casa de la agüela suya (él dicía que a sacarle la cama a los
cochos, pero seguro que había ido a sacarle el aguinaldo pa la fiesta)
los había guipao por la tapia, y hizo la propuesta, sin someterla a
consideración dinguna, porqué a nusotros nos gustaba la ación y sobre
todo los alberchigos, allá que nos marchemus, dende la plaza al rollo y
dende cá Cayetano(+) a la altura den cá el tío Blas Chamusquina, por
allí iba a sere el asalto, las tapias estaban con cristales de murano
rotos encima (paqué las cortadas tuvieran arte), hicimos un saco de paja
y lo pusimos encima pa no hacernos dinguna cortada, así entremos en el
paraiso de la fruta, aquella noche de luna clara, cielo estrellao y fiesta
en el pueblo, y bien mudadines que estábanos, nos ibanos a ponere de
alberchigos hasta las cejas.
Pol medio de las embelgas, Pepín Muelde se entolló nada más brincar al
güerto y nos dijo:
¡¡oye tenere cuidao que han regao los fréjoles, que yo me he entollao
todo, como me hei puesto los zapatos!!
Así es que nos fuimos con cuidadín en hila, por una sendina, hasta onde
estaban los frutales, y nos esgarrinchemos pa podere cogere y comere
(porqué no íbanos a guardare nada, allí mismo los comeríanos,
cualquiere le dicia a los nuestros padres de onde había salido la fruta
si se nos ocurría llevarla a casa, y encima en fiestas) las mejores, que
aunque no habia mucha lú, tientando, tientando sabianos diferenciare las
royas de las maduras, subidos en los árboles estábanos dándole al
dengue.
Cuando de repente una nube nos apagó la lú, y quedemos en tinieblas,
!!hay madrica, que malas son las tinieblas!!. Allí esgarrinchaos encima
de los árboles quedemos confundidos y a oscuras, eso si, seguimos
royendo, cuando de pronto vimos un relámpago que iluminó toda la güerta,
seguido de un cuetazo y otro seguidín, nos quedemos deslumbraos encima
los árboles y Nardi dijo:
¡¡Pero sinó hay tormenta, ¿que es lo que pasa?!!
Y a continuación volvieron a suenar dos cuetazos más por detrás de la
noria, como si nos estuviera escupiendo llamaradas con la su lanza, parecía
un dragón y nos volvió a girare dos nuevos fogonazos, que leches de
tormenta ni que arigüelas, aquello eran tiros descopeta de perrillos,
quencima venían acompañaos de voces y juramentos que nos dicían:
¡¡Me cagón ningúndios, tarambanas comu us coja us voy a colgare de la
nuezal!!, venide pacá, oye C...... pégales, otro tiro!! y el Tio
C....(+) dijo a la su vez, oye M.....(+) ten cuidao no escalabremus a los
rapaces !!, debían
de tenere una tralla u dos porqué se sentía igual que los restralletes,
menudas comedias que montemos.
¡¡Oñó están guardando la noria y la nogal!! |
No hubo toque de retirada ni
nada parecido, resortaos brinquemos de los árboles y nos bajemos como
pudimos, yo cai de bruces y me enfosqué toda la cara, pero no creáis que
me paré a limpiarla, no, hice lo que los demás, habían tocao a esfilpe
general y había que respetarlo, allí se montó un esparabando y un
guirigai dentro del güerto, y mira quera grande el güerto de D. Germán(+),
pués aquello parecía un gallinero, y nusotros las gallinas buscando la
cancilla, la gatera ó un gachero por donde esfilparnos pa escaparnos
dellos, andemos dun lao pal otro dando más vueltas que los peones.
Fuimos pá la parte de la carretera y las tapías eran mu altas ó eso nos
parecieron, así es que dimos la vuelta patrás:
¡¡Mecagüen la leche, no podemos salire por dingún sitio!!
Y no teníanos plan de fuga, aunque íbanos siempre a las generales del
esfilpe, como los pollos de perdiz, cada uno por un sitio, pués nada,
aquella noche nos marchemos todos pal mismo, así que nos metimos pol
medio de las embelgas que estaban llenas de agua y nos entollemos todos,
tan mudadines como íbanos, les pisemos los pimientos, las lechugas, las
escarolas, los fréjoles y todo lo que se nos puso pol medio, el caso era
escapare, porque aquellos cada vez gritaban más en el fragore del
esparabando, sinó llega a sere el día de la fiesta sentera todo el
pueblo, gracias a ella todo quedó confundido.
Oimos al tío C.....(+) que gritó: ¡¡Gelín te he conocido, ya verás
cuando te pille!! y Gelín le contestó se ha equivocao tío C......(+),
que soy Nitín (anda que había ido mu largo a confundirlo).
Trochando, trochando pol medio de los sucos lleguemos hasta la tapia por
la que habíanos saltao endenantes y allí peguemos un salto, igual que
los quincetos, hay que vere las alas que dá el miedo, ni nos enteremos
que habíanos saltao la tapia, el caso fué que dinguno de nusotros
llevaba cortadas, nos marchemos corriendo hasta las eras, como alma que
lleva el diablo. Sin mirar pa trás, trochemos pol medio del reguero hasta
la cabecera el prao y dende allí volvimos a la era de Germán el
Labrador(+). Menos mal que la luna nos volvió a alumbrare, veianos
perseguidores en todos los juncales, detrás de cada mañizo, que calvario
Virgen Santa pasemos.
En las eras estuvimos haciendo balance del asunto, los nuestros corazones
parecían un piva de tan aceleraos como andaban, pero güeno dinguno teníanos
ni heridas ni cortadas, estuvimos lavando en el reguero los calcetines y
el calzao, todos que íbanos con pantalones cortos de tirante cruzao,
estaban güenos, el mi niqui de dibujos animaos lo había esgarrao a la
altura del sobaquillo, y la calcamonia del chicle bazoka me se había
borrao, veremos como salía del asunto cuando llegara a la mi casa, así
quesperemos un ratín y luego nos marchernos a la verbena.
Y fué entonces, en el camino, porqué endenantes no nos habíanos
enterao, cuando empecemos a notare que nos picaba, a unos los cadriles a
otros las nalgas y a otros todo. Coño, que sería aquella sarna, como no
fuera que al trochar enmedio del güerto o al saltare la tapia hubiéranos
caido enmedio de unas ortigas, u a lo mejore es que estaban azufraos los
fréjoles contra el pulgón, y con tanto restregón como habíanos tenido
con ellos igual se nos había pegao, porqué otra explicación no encontrábanos,
el caso es que aquello nos escocía cada vez más, menuda desazón que
llevábanos, y contra más nos rascábanos más nos mancaba, era peore que
los sabañones, hasta que caimos que nos habían arreao unos cartuchazos
de sal.
!!Mecagüen todos los alberchigos de Jerusalem y más si son luneros!!,
que clavario nos hizon pasare.
Y menos mal que el tío C......(+) y el tío M......(+) no habían sacao
la licencia y no dijon nada, que sinó encima nos muelen como la sal en
casa si llegan a enterarse, yo a mis tías Aurea y Puris(+) les dije que
había andao acarriando unos sacos de sal anca Cayetano del Canto(+) y que
a los mejore me s-había pegao, así es que m-estuvon dando friegas unos
cuantos días, hasta me puson tiritas y parches Sor Virginia, los demás
no se lo que dijon, pero todos quedemos mú jeringaos, pero que mu
jeringaos, rosné más que una plañidera alquilada y gaste cinco moqueros
de tanto dolore regao.
los
criaos
los lunes pidimos fiesta,
el martes pa-ire a bailare,
el miercoles pa-ire al cine,
y el jueves pa descansare,
el viernes pa-justare cuentas,
el sábado pa-ire a cobrare,
y el domingo comu es fiesta,
no nos dejan trabajare,
ansi quemos decidido,
esta vida soportare,
viva, que viva, la gandulería,
no nos gusta trabajare,
VIVA
ALIJA Y LA GENTE CON CASTA |