i querida Alija, salí del calor y la amistad de
tus gentes hace 43 años, 6 meses y 26 días, es mi deseo que
cuando muera sea cremado y mis cenizas aventadas en tu
hermoso término municipal, pero hasta que esto ocurra seguiré
alentando el propósito de acudir a tú llamada cada año, una o varias veces, recorreré los pueblos hermosos que te circundan y
también los que se salen de esa figura imaginaria, con sus gentes
que quieren lo mejor para ellos y el lugar donde viven.
También veré en los márgenes de las carreteras
las briznas de cizaña, intolerancia, insensatez e ignorancia, afortunadamente
son los menos, aunque por ser las que más gritan
parecen que son muchos, toman nombres de localidades respetables
ofendiendo a todos los que en ellas viven, y se amparan en el
anónimo de un nombre, figura tipificada en el todas las
Leyes y Reglamentos civilizados. Una idea debe de ser rebatida con
otra y si no podemos hacerlo debemos aceptar el superior
conocimiento o acierto.
No todo lo que uno desea se puede
conseguir, pero ha de defenderse con hidalguía y respeto, y tú
Eva lo has hecho, no te sientas ofendida por el comentario de una
persona que se oculta tras una máscara, como lo es el de
utilizar el nombre respetable de Altobar de la Encomienda, de la
Encomienda de San Juan, con gentes respetables y honradas, y que
en esta ocasión no hemos coincidido en nuestros intereses, pero
no por ello vamos a dejar de ser vecinos y amigos, y tampoco vamos
a dejar de visitarnos.
Eva si por cualquier circunstancia te vieras
en la necesidad de ayuda, yo me ofrezco a mitigar tu esfuerzo,
porque tu lucha es mi lucha, antes que tú hubo ilustres mujeres
que en su tiempo también fueron vilipendiadas por defender sus
ideas, y hoy son ensalzadas por ello, te pondré un solo ejemplo,
Clara de Campoamor que tras luchar durante muchos años para
erradicar la intolerancia, el atraso y la incultura, las mismas
cosas contra las que luchó, la llevaron lejos del lugar que
amaba, muriendo en el exilio.
Está
escrito en la propia esencia de la creación de que el ser humano
tenga vecinos, aunque construya su hogar en medio de la dehesa de Bécares,
en el Plantío de los Niños o en medio de la isla de la Vizana,
allá en cualquier parte donde se asiente encontrará siempre otro
ser humano, como consecuencia de ello serán vecinos, y si ambos
se lo proponen podrán llegar a ser amigos, y lo mismo que con los
seres humanos ocurre con los pueblos, a
través de estos pocos kilómetros que nos separan tiendo mi mano a las gentes de los pueblos que rodean al que yo
nací, una mano que no se crispa cuando coge el
cuchillo de cortar el pan, ni se agarrota por la ira, tampoco se recubre por el guante del disimulo, ésta, la mi mano abierta que no busca nada, no solicita ningún favor, sólo desea el bien
común, mas para conseguir
este bien común deben de ser derribadas las barreras de la
intolerancia, el localismo y el atraso que durante tanto tiempo
nos han separado, y de las que todos somos responsables de una u
otra forma, así aprenderemos a ser buenos vecinos, que
aceptemos lo que nos ofrecen y ofrezcamos lo que tenemos, asimismo
que nos enseñen lo que conozcan y enseñemos lo que sabemos, si no somos capaces de rectificar y entendernos no merecemos
llamarnos seres humanos.
VIVA ALIJA Y LA GENTE CON CASTA