esde el mismo momento en que finó
la corrida de toros en la plaza de Alija que el día de la Fiesta y en un coso lleno de
arena del río con cantos esperdigaos que a los toreros hacía quejarse y
a los toros, como los pobres no decían nada seguro que estaban en la misma pero como no
hablaban, las pezuñas las tenían en carne viva, y además se estornicaron
las patas más de una vez, pues a jeringarse, allí en aquella plaza de
carros toreó el Nono de Villalpando y como nunca en Alija había visto toros a nosotros
nos pareció que aquello había sido el summun, les dieron las dos orejas y el rabo a cada
uno de los toreros, después vinon los mozos que torearon un jato que
sabía más que Lepe, iba el condenao al bulto y a Tino Capitán (epd) en uno de los
derrotes le esgarró la camisa terlenka que había estrenao pa la Fiesta, luego su madre
la Señora Margarita tuvo que ir a que mi Tia Aurea se la zurciera como pudo, anda que no
presumió esa fiesta Tino de puntazo y camisa esgarrada, luego él añadía que se la
había esfarrapao toda delante de las mozas, que todas se interesaron por
él, porque le echó "ojones", yo que estaba en la compañía de los mis
amigos fui testigo de todo ello y me hacían los ojos chirivitas, yo
entonces quería ser mayor, y ahora quiero volver a mi niñez, nunca estamos conformes. Al año siguiente se
cayó el templete donde estaba el Cabo de la Guardia Civil, las Manolas,
la orquesta y todas las Autoridades y no les pasó nada, empezó y acabó la corrida, y pa
completar la saga, otro año se escapó el toro nada más salir del Cubo, dio una vuelta
de reconocimiento, encaró los carros que estaban mirando pal reguero y pegó un brinco
que se esfilpó, marchándose pa las Vecillas. ¡¡ay madrica que
miedo!!, los espectadores a nuestra vez levantemos el culo y todos nos marchemos a casa,
echemos el cabijón por si el morlaco se nos metía en la casa, o por si
tenía querencia pa la cuadra o la pocilga que pudiera ser, todos encerraos y rezando a
San Manolete paque nos lo quitara dencima y pudiéramos seguir la Fiesta en paz.
Lo vieron en la
Cabecera del Prao, en Prao Mayor, en los Chanos, en la Tablada Enmedio, en los Quiñones
Largos, en Rosati, en Cuestachinas, en el Rio Viejo, !!jobar!! esto no era un toro era una
aparición, luego resultó que estaba escondido a ver si se hacía de noche en el Plantío
los Niños pa cruzar el río nadando hasta Altobar y luego en la General hacer dedo hasta
Salamanca quera de donde venía, pero al pobretico no lo dejaron, lo esmorniaron
contra un pierno y al mismo tiempo que dejaba la su vida en los pinchos devolvía la
tranquilidad a la comarca, ahora pensándolo bien y tratando de cuadrar los lugares donde
lo vieron, yo creo que había más de un toro.
Todos estos
telares nos hicieron crecer la afición y decidimos un día hacer nuestra corrida.
Tenianos hasta toros, los jatos que pastaban en las Güertas Gadañas, ese sería el
lugar, y la afición detrás, las chavalas nos animaban de narices, y nosotros queramos
más chulos y presumidos que un adobe esmaltao, pallá que nos fuimos una tarde. |
En casa de Clari compremos unos papeles de los de
poner en los vasales y las chavalas nos hicieron unos trajes, queran la
leche, les quitemos las bragas questaban en los baúles con el membrillo pa que golieran
bien, las medias de lana cruda que seguían picando como condenadas, las zapatillas
blancas de cuerdas, la chaquetilla era la camisa anudada, y el capote y muleta un manteo,
rojo porque los toros cuando ven algo rojo se tiran como las avispas a los meticones, la
orquesta también llegó, los instrumentos eran la boca, desta guisa lleguemos a las
Güertas, hicimos el paseíllo los matadores, quéramos "Curri de la
Cagüergana", "Joselito del Calce" y "Chori
de la Artesa" como era la primera corrida que toreábanos en Alija, hicimos
el paseíllo con la montera desmontada, la montera era una zapatilla de pompón anudada
con una torcida de lana, y el paseíllo se hizo fuera de las Güertas pa no alertar a los
jatos. Y
me tocó a mi abrir la Güerta, el firme de yerba, estaba aquello atestao de espectadores, 4
subidos en la pared, en total seríanos 18, pero la bulla que montábanos era de más,
así es que armao del manteo de tirana de mi Agüela Teresa, me fui pal jato, porque
había chicas, tenía que hacerme el chulo delante dellas, así como si fuera a bailar la
jota, empecé !!eh toro!! pupupupùpu, y aquél que seguía dándole a la remolacha y a
las berzas, y los espectadores, !!arimate más!!, y yo que debía ya estar a unos 15
metros me arimé un metro más, y entonces levantó el jato la cabeza y mirándome me dijo
"muuu" y "remúuuu"", y yo me quedé, como cuando monto en los
aviones que le dicen a mi mujer, oiga Sra. el muñeco de cera lo podía haber facturao y
así ahorrarse un billete, y ella les dice es mi marido que tiene mucha jindama no puede
el pobre con estos telares, pues así me quedé, como Don Trancredo, yo que iba a parar,
mandar y templar al jato, estaba allí como un sansirolé sin poder moverme del miedo. Ya
no oía ni veía nada, estaba paralizao, no podía moverme, solo oía un zumbido, algo
así parecido a los que les hacemos a los arañones pa que salgan del agujero,
ffffffffssssssssssssssssssssssss.
Cuando aparece
una "rubia" y frena delante de las Güertas y mira por donde era el dueño de
los jatos, se los estábanos arruinando, la leche iba a estar abobecida,
preada y además pisándole la yerba, empezaron los juramentos
y a restallar la tralla, y eso si que lo oí, fue lo que me despertó, hicimos una
escampada como los perdigones, cada uno pa un sitio brincando por encima
de las tapias, todos nos juntemos en la Güerta de Cayetano, y desde
allí hasta la Fontanica, escondiéndonos todos en el Olmar de Clementino,
no sé si era el miedo o el aire que nos traía las voces, el caso es que las seguiános
oyendo y al final nos refugiemos en lugar sagrao, el Molino. Pepe El Molinero nos
socorrió y nos subió pa la tolva, allí estuvimos jugando a las tabas hasta que se hizo
de noche y volvimos a casa a comer las sopas, menos mal que este día no hubo recorderis.
AVIV ALIJA Y AL
ETNEG NOC ATSAC |