El Día del Cristo
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El Dia del Cristo 26/Abril/2007 - 15:18

     staba abril dando las bocadas. En la Escuela los cánticos habituales que siempre cantábanos al salir della, el Cara al sol, el Viva España, El Legionario, el Do, Re, Mi, entre otros, habían sido sustituidos por el Con Flores a Maria. Estaba Mayo picando a las nuestras puertas, Mayo además de flores y olor a almendrucos traía unos días señalaos en las calendas de mi niñez, como días grandes, de fiestas, esos días quentonces eran insuficientes pa los que yo deseaba, queran esperaos con ilusión.

     Ya se palpaba su llegada, veías que sacían preparativos en las casas, había un impass que marcaba la diferencia, había alegría, sonrisas, planes, serían pocos los que vinieran pero sencalaría la casa, las mujeres se reunian con sus más allegadas, sus hermanas, primas, vecinas y escotaban tutos perras pa comprar aceite de mirasol, moldes de margaritas, el armidén. En una ocasión nos mandaron por armidén y todo el caminó fuimos armidén, armidén, armidén, y en casa de Doña Luz pedí almidón, me preguntó ¿paqué es? yo contesté, pa las margaritas, y me lo dió bién, eran dos ángeles, ella y su hija Clari, igual que su marido, ¿quién de nosotros no fué obsequiao por el sr. Lucricio con un caramelo ó una bola de anís?, que levante la mano, ya me parecía a mi que todos los rapaces, muchas gracias, y todo lo necesario pacer los dulces que alegrarían el Día del Cristo, los hombres ya habían provisionao el tenao de piernos, jara seca y sardones pa arrojar los hornos donde se masaría, se harían las margaritas, flores y mazapanes, cuando acabara todo el dengue se repartirían entre todas lo que hubieran hecho, las verianos con las talegas de mimbre tapadas con el cernadero llegar a nuestras casa, con aquellos olores incitativos a  hacer una trastada, empezaría la vigilia pa evitar los esfilpes, se desparramaba por el aire quedabas abobecido ibanos dando tumbanazos detrás de la talega como si fuera el Flautista de Hamelin, un portazo te decía hasta aquí has llegao y escondían los dulces, pa que a los gatos laceneros de dos patas no les diera más el tufo, que siempre andaban al rabo rabijal detrás de galguerías y buriándolo todo, nunca nos dejaron cojer un torzón de dulces.

     El Día del Cristo definitivamente impreganaba el ambiente, se tentaba,  los quintos ya habían elegido en el Plantio de los Niños el chopo que frente a la Ermita sería izao, las quintas estarían con ellos animándoles y haciendoles carantoñas, los rapaces haciendo auditorias pa ver a quien había que ir a tirarle de los pantalones pa provisionar la teja, siempre las perras, tenían que ser como las patatas, las que no se gastaran en el año al siguiente, pochas, cuanto nos ibanos a reir los probes.

     Y los mayores preparándose pa disfrutar del baile, los de la confradia prepararían los cuetes, la música y al cura, nuestra madres habían abierto los baules y retirao las piezas de membrillo ó manzanas reinetas que perfumaban las ropas, pues esos eran los parfumes naturales de los que disponían,  más abajo estaban las bolas de polilla, tratando de abobecerlas, con aquellas planchas de yerro colao plancharían las ropas, el calor les vendría de las brasas que se hecharian en las planchas, las modistas les habrían hecho un vestido, una bata ó cualquier otra prenda que lucirían agarradas del bracete de sus maridos, las mozas de sus novios.

     Nueve días antes se había sido sacao el Cristo en Novena y habianos asistido a la puja pa poder sacarlo, luego en procesión lo llevarianos a la Iglesia de Abajo y cuando llegara su día, volvería a su lugar en la Ermita. Recuerdo a mi abuelo Pedro y después de él al Sr. Aquilino, cantarle con la devoción propia del creyente, lo que escribo a continuación extraido de sus notas y que yo esta misma mañana he cantao siguiendo lo que él me enseñó:

Tamtun ergo, sacramentun
Veneremur cernui
et anticum documentum
novo cedat ritui
praestes fides suplementum
semsun defectui
genitori, genitoque
laus et iubilatio
salus honor virtus quoque
sit et benedictio
procedenti ab utroque
compar sit laudatio......ámen

     Este era el arranque de una de las Fiestas Grandes de Alija y su contorno, los amigos de los pueblos se invitaban entre si, tú vienes a la Fiesta de mi pueblo y luego en justa reciprocidad yo voy a la del tuyo, venía a ser algo parecido a ésto.

     Llegaba por fín el Día del Cristo, la noche anterior la pasaba siempre en duermevela dando vueltas en la cama, igual que un arrodador, pensando en lo que haría, cuando el pollo de Alija diera inicio a su diana floreada, ya estaba yo en pié hechando agua en la palancana con el caldero y lavándome como los gatos, ese día el jabón era de olor y además mecharían colonia, golería bien, peinarme no me peinaba porqué no sabía hacerme la raya, tenía que oir los reproches en tono cariñoso que me hacían mis abuelos y tías, !! Mundico pa ir a la escuela no madrugas tanto !! si yo a la escuela iba por obligación, así es que me subía en un taburete y corría la fallefa abriendo la puerta, allí me ponía en medio de la carretera lanzando mi mirada al barrio el Cristo, todo  preocupao volvía padentro ¡¡jobar, no han venido los chuperos!! , ¿vendrían? pa mi el Día del Cristo sin chuperos no era nada, hasta la hora de misa haría varias salidas y volvería padentro con desazón, me mudaría, me pondrían la ropa de dulce, y bajaría a la Iglesía, mi pensamiento estaba con los chuperos, como no vinieran nos habían esfandangao la fiesta, una vez acabada la misa, volvianos a casa a comer haciendo planes, con reparos, y el nuestro corazón se implaba, allí en el Cristo estaban los carros, había bulla.

 

     Nos ibanos a ver que traían, estaban montando los puestos, sería un día grande. Los chuperos nos venderían los cuetes, los restralletes, bombas y petardos, esto es lo que yo buscaba en ellos, la gente decía que gastar dinero en pólvora era quemarlo, Brunchú si lees ésto ya sabes que no, que la pólvora es un arte, pa mi la pólvora era (y sigue siéndolo) sublimal, extásico, placentero. Sujetar un cuete y verlo arrancar desde mi mano, o ver explotar ese petardo en la punta de los dedos, oir ese bombazo contra el suelo despedir chinas, a mi ninguna avellana, chupo, pirulin ó cacagueses me hacía sentir tan feliz como la pólvora, le añadiría aquellas pistolas de agua que tenían una pera y  que llenarianos de agua en el reguero que cruzaba la carretera, después de comer había que ir a la procesión pero antes ya estábamos nosotros mirando en que nos gastarianos nuestras perras, a ver quien daba más cosas por el mismo dinero, si había 5 puestos pero eran todos del mismo, todos daban lo mismo, era un monopolio, daba lo mismo, primero los cuetes, los petardos y las bombas, cuando la bolsa renqueaba los restralletes, harianos hasta una pona pa comprar un cuete y el que más pusiera lo chiscaría, la pìstola de agua, ya verianos si nos llegaba, aunque siempre acabábanos con una, sino era por lo civil era por lo criminal pero había que estar preparaos pa jugar a los pistoleros.

     En habiendo acabao la procesión y de nuevo la subasta pa entrar al Santo Cristo a la Ermita, el encargao de ofertar la posibilidad de entrarlo, si aún le parecía insuficiente no remataba nunca, y a la una, a las dos, a las dos y cinco a las dos y diez, oferta y contraoferta hasta que se paraba, entraba el Santo Cristo el Penitente y poco después era cuando llegaria dende el carro y pa que todos lo sintieran EL REY, EL BAILE que se ponía frente a la Ermita, que me rio yo de los  treinta mil watios de luz y potencia de los músicos de ahora, los dulzaineros seguro que tocaban de oido, pero los que bailaban lo oían con meriadana nitidez, no bailaban de oido, no, y mucho menos había parones, había caprovechar el baile al máximo, las piezas que los músicos tocaban eran del agarrao, el fetén, si, era lo mejor, había que palparse, que sentirse el aliento, tenerse uno al otro, era una de las pocas oportunidades que se podía hacer eso, sinó, ¿porqué tenían tanto éxito los bailes dentonces?.

     La carretera cortada, el pueblo allí reunido, además los biciclistas de los pueblos dal lao tambien se asomaban a olvidarse de la lucha diaria, y nosotros la rapacería enredando pol medio del baile, emburriando a unos y a otros, retomando la dulzainin, las parejas jóvenes que bailaban deseando que pegaras un emburrión, pa hozarse entredellos y a continuación exclamar al unísono escandalizaos !! rapaces, ir a enredar a otro lao!!, eso era lo que oíanos pero en realidad lo que querian decir era !!cada 2 minutos un emburrión como éste!!, sin falta, allí andábanos nosotros por el medio del baile, y en el carro la música dale que te pego,  todo seguido, se contrataba a los que más aguantaran, los recesos se veían mal, y la música, si, la preferida de los mozos y mozas dentonces eran los pasodobles, los boleros, los valses y enmedio destos las jotas, pero la jota era el rocanroll, había que bailarla separaos, no había emoción, cada 8 ó 10 piezas, tenía un pase, era la jota la excusa perfecta pa echarse en brazos uno del otro en la siguiente, todos decían lo mismo, ¡¡nos ha dejao esfandangaos!! pero ninguno se sentaba, al contrario, se achuchaban mas. ¿Esfandangaos? si, si, pero si tenían más fondo quel Abebebiquila, después de 5 horas bailando sin parar, los de fuera se marcharían a sus pueblos con las bicicletas, en grupo y encabezando el mismo al que le funcionara la dinamo y el timbre, dormirían unos pocas horas y al tajo, y por la noche volverían al baile. Los del pueblo lo harían a pié pero no por ello olvidaban sus obligaciones, que salvo el desplazamiento, eran las mismas pa todos. Tenías que ingeniartelas pa conseguir provisiones dinerarias, yo cuando veía a alguno de mis tíos me arrimaba a él y le decía ¡¡tío!!, era comprendido inmediátamente, echaba la mano al bolsillo y me daba una rubia, esta operación era repetida con todos los tíos,  agüelos y padrinos, entre unas cosas y otras, sacaba 5 u 6 pesetas, y todos cuando te la daban, te decían, ¡¡compráte unos cacauses ó avellanas!!, si, si, no se preocupe que compraré eso, ó a lo mejor unos chupos, a mi lo que me gustaba era la pólvora, los cuetes aquellos que tenían menos fuerza quel pedo un maric.... los restralletes y las bombas, igual que ahora que me sigue privando la pólvora, lo mismo la luz que la fuerza disfruto con ambas por igual y si me dejaran prender una mascletá, y andar pol medio del tronerio, que gozada.

     Sacabaría el Cristo, pero estaba muy cerca la Fiesta, y comenzaba el planeo de la siguiente, que por ser en verano era más refrescante, además de los chuperos vendría el del chambi, los carruseles, los caballitos y el trinquete, las corridas de cintas, los toros, las granadas japonesas, las verbenas, y las pistolas de agua las rellenarianos en el bebedero que lo teníanos cerca, la orquesta traería animadora a la que todos los mozos tratarían de conquistar, vendrían también los questaban afuera, pero esta es otra historia.

     De momento sabía acabao el Dia del Cristo, volviános a la escuela, a lo habitual, y como siempre lo habianos pasao estúpendamente, la juerga nos la habianos montao entre nosotros, ques como se hacen las juergas, las mejores son las imprevistas, si ques necesario caiga a tu alrededor gente noble y sincera, que sentregue con la misma pasión y sentido del humor que tú seas capaz de transmitir, entonces y solo entonces serás capaz de disfrutar de lo que te rodea, sabrás saborearlo y recordarlo con cariño, hay cosas que no se pueden comprar, las juergas se las monta uno en compañía de los amigos y compañeros, nuestra ignorancia nos hacía ser simples y nuestra simpleza, felices. Siempre he dicho que no cambio por nada mi niñez, ni mis amigos y compañeros, aunque no tuviéranos nada material, la imaginación es maravillosa y grande.

!! VIVA EL SANTO CRISTO DE ALIJA !!

VIVA ALIJA Y LA GENTE CON CASTA

 

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