|
staba abril dando las
bocadas. En la Escuela los cánticos habituales que siempre cantábanos
al salir della, el Cara al sol, el Viva España,
El Legionario, el Do, Re, Mi, entre
otros, habían sido sustituidos por el
Con Flores a Maria. Estaba Mayo
picando a las nuestras puertas, Mayo además
de flores y olor a almendrucos traía unos días señalaos en las
calendas de mi
niñez, como días grandes, de fiestas, esos días quentonces eran
insuficientes pa los que yo deseaba, queran esperaos con ilusión.
Ya se palpaba
su llegada, veías que sacían preparativos en las casas, había un
impass que marcaba la diferencia, había alegría, sonrisas, planes, serían
pocos los que vinieran pero sencalaría la
casa, las mujeres se reunian con sus más allegadas, sus hermanas,
primas, vecinas y escotaban tutos perras pa comprar aceite de mirasol,
moldes de margaritas, el armidén. En una ocasión
nos mandaron por armidén
y todo el caminó fuimos armidén, armidén, armidén, y en casa de Doña Luz pedí
almidón, me preguntó ¿paqué es? yo contesté, pa las margaritas, y me
lo dió bién, eran dos ángeles, ella y su hija Clari, igual que su
marido, ¿quién de nosotros no fué obsequiao por el sr. Lucricio con un
caramelo ó una bola de anís?, que levante la mano, ya me parecía a mi
que todos los rapaces, muchas gracias, y
todo lo necesario pacer los dulces que alegrarían el Día del Cristo,
los hombres ya habían provisionao el tenao
de piernos, jara seca y sardones
pa arrojar los hornos donde se masaría, se harían las margaritas,
flores y mazapanes, cuando acabara todo el dengue se repartirían entre todas lo que hubieran
hecho, las verianos con las talegas de
mimbre tapadas con el cernadero
llegar a nuestras casa, con aquellos olores incitativos a
hacer una trastada,
empezaría la vigilia pa evitar los esfilpes,
se desparramaba por
el aire quedabas abobecido
ibanos dando tumbanazos
detrás de la talega como
si fuera el Flautista de Hamelin, un portazo te decía hasta aquí has
llegao y escondían los dulces, pa que a los gatos
laceneros de dos patas no les diera más el tufo, que siempre andaban al
rabo rabijal detrás de galguerías y buriándolo todo,
nunca nos dejaron cojer un torzón de
dulces.
El Día del Cristo definitivamente impreganaba el ambiente, se
tentaba,
los quintos ya habían elegido en el Plantio de los Niños el chopo que
frente a la Ermita sería izao, las quintas estarían con ellos animándoles
y haciendoles carantoñas, los rapaces haciendo auditorias pa ver a
quien había que ir a tirarle de los pantalones pa provisionar la teja, siempre las
perras, tenían que ser
como las patatas, las que no se gastaran en el año al siguiente, pochas,
cuanto nos ibanos a reir los probes.
Y los mayores preparándose pa disfrutar del baile, los de la
confradia prepararían los cuetes, la música
y al cura, nuestra madres habían abierto los baules y retirao las
piezas de membrillo ó manzanas reinetas que perfumaban las ropas, pues
esos eran los parfumes naturales de los que disponían, más abajo
estaban las bolas de polilla, tratando de abobecerlas, con aquellas planchas de yerro colao plancharían las ropas, el
calor les vendría de las brasas que se hecharian en las planchas, las
modistas les habrían hecho un vestido, una bata ó cualquier otra
prenda que lucirían agarradas del bracete de
sus maridos, las mozas de sus novios.
Nueve días antes se había sido sacao el Cristo en Novena y
habianos asistido a la puja pa poder sacarlo, luego en procesión lo
llevarianos a la Iglesia de Abajo y cuando llegara su día, volvería a
su lugar en la Ermita. Recuerdo a mi abuelo Pedro y después de él al
Sr. Aquilino, cantarle con la devoción propia del creyente, lo que
escribo a continuación extraido de sus notas y que yo esta misma mañana
he cantao siguiendo lo que él me enseñó:
Tamtun ergo,
sacramentun
Veneremur cernui
et anticum documentum
novo cedat ritui
praestes fides suplementum
semsun defectui
genitori, genitoque
laus et iubilatio
salus honor
virtus quoque
sit et benedictio
procedenti ab utroque
compar
sit laudatio......ámen
Este era el arranque de una de las Fiestas Grandes de Alija y
su contorno, los amigos de los pueblos se invitaban entre si, tú vienes
a la Fiesta de mi pueblo y luego en justa reciprocidad yo voy a la del
tuyo, venía a ser algo parecido a ésto.
Llegaba por fín el Día del Cristo, la noche anterior la pasaba
siempre en duermevela dando vueltas en la cama, igual que un
arrodador, pensando en lo que haría, cuando el pollo de Alija
diera inicio a su diana floreada, ya estaba yo en pié hechando agua en
la palancana con el caldero y lavándome
como los gatos, ese día el jabón era de olor
y además mecharían colonia, golería
bien, peinarme no me peinaba porqué no sabía hacerme la raya, tenía
que oir los reproches en tono cariñoso que me hacían mis abuelos y tías,
!! Mundico pa ir a la escuela no madrugas
tanto !! si yo a la escuela iba por
obligación, así es que me subía en un taburete y corría la fallefa abriendo
la puerta, allí me ponía en medio de la carretera lanzando mi mirada
al barrio el Cristo, todo preocupao volvía padentro ¡¡jobar, no han venido los chuperos!! , ¿vendrían?
pa
mi el Día del Cristo sin chuperos no era nada, hasta la hora de misa
haría varias salidas y volvería padentro con desazón, me mudaría, me
pondrían la ropa de dulce, y bajaría a la Iglesía, mi pensamiento
estaba con los chuperos,
como no vinieran nos habían esfandangao
la fiesta, una vez acabada la misa, volvianos a casa a comer haciendo
planes, con reparos, y el nuestro corazón se implaba,
allí en el Cristo estaban los carros, había bulla.
|
Nos ibanos a ver que traían, estaban montando los puestos, sería
un día grande. Los chuperos nos venderían
los cuetes, los restralletes, bombas y petardos, esto
es lo que yo buscaba en ellos, la gente decía que gastar dinero en pólvora
era quemarlo, Brunchú si lees ésto ya sabes que no, que la pólvora es
un arte, pa mi la pólvora era (y sigue siéndolo) sublimal, extásico,
placentero. Sujetar un cuete y verlo
arrancar desde mi mano, o ver explotar ese petardo en la punta de los dedos, oir ese bombazo contra el suelo
despedir chinas, a mi ninguna avellana, chupo,
pirulin ó cacagueses me hacía sentir tan
feliz como la pólvora, le añadiría aquellas pistolas de agua que tenían
una pera y
que llenarianos de agua en el reguero que cruzaba la carretera, después
de comer había que ir a la procesión pero antes ya estábamos nosotros
mirando en que nos gastarianos nuestras perras, a ver quien daba más
cosas por el mismo dinero, si había 5 puestos pero eran todos del
mismo, todos daban lo mismo, era un monopolio, daba lo mismo, primero
los cuetes, los petardos y las bombas,
cuando la bolsa renqueaba los restralletes,
harianos hasta una pona pa comprar un cuete y el que más pusiera lo
chiscaría, la pìstola de agua, ya verianos si nos llegaba,
aunque siempre acabábanos con una, sino era por lo civil era por lo
criminal pero había que estar preparaos pa jugar a los pistoleros.
En habiendo acabao la procesión y de nuevo la subasta pa
entrar al Santo Cristo a la Ermita, el encargao de ofertar la
posibilidad de entrarlo, si aún le parecía insuficiente no remataba
nunca, y a la una, a las dos, a las dos y cinco a las dos y diez,
oferta y contraoferta hasta que se paraba, entraba el Santo Cristo el
Penitente y poco después era cuando llegaria dende el carro y pa que todos lo
sintieran
EL REY, EL BAILE que se ponía frente a la Ermita, que me rio yo de los
treinta mil watios de luz y potencia de los músicos de ahora, los
dulzaineros seguro que tocaban de oido, pero los que bailaban lo oían
con meriadana nitidez, no bailaban de oido, no, y mucho menos había
parones, había caprovechar el baile al máximo, las piezas que los músicos
tocaban eran del agarrao, el fetén, si, era lo mejor, había que palparse,
que sentirse el aliento, tenerse uno al otro, era una de las
pocas oportunidades que se podía hacer eso, sinó, ¿porqué tenían
tanto éxito los bailes dentonces?.
La carretera cortada, el pueblo allí reunido, además los
biciclistas de los pueblos dal lao tambien se asomaban a olvidarse de la
lucha diaria, y nosotros la rapacería
enredando pol medio del baile, emburriando
a unos y a otros, retomando la dulzainin,
las parejas jóvenes que bailaban deseando que pegaras un emburrión,
pa hozarse entredellos y a continuación
exclamar al unísono escandalizaos !!
rapaces, ir a enredar a otro lao!!, eso era
lo que oíanos pero en realidad lo que querian decir era !!cada
2 minutos un emburrión como éste!!, sin falta,
allí andábanos nosotros por el medio del baile, y en el carro la música
dale que te pego, todo seguido, se contrataba a los que más
aguantaran, los recesos se veían mal, y la música, si, la preferida de
los mozos y mozas dentonces eran los pasodobles, los boleros, los
valses y enmedio destos las jotas, pero la jota era el rocanroll, había
que bailarla separaos, no había emoción, cada 8 ó 10 piezas, tenía
un pase, era la jota la excusa perfecta pa echarse en brazos uno del
otro en la siguiente, todos decían lo mismo, ¡¡nos ha dejao esfandangaos!!
pero ninguno
se sentaba, al contrario, se
achuchaban mas. ¿Esfandangaos? si, si, pero
si tenían más fondo quel Abebebiquila, después de 5 horas bailando
sin parar, los de fuera se marcharían a sus pueblos con las bicicletas,
en grupo y encabezando el mismo al que le funcionara la dinamo
y el timbre, dormirían unos pocas horas y
al tajo, y por la noche volverían al baile. Los del pueblo lo harían a
pié pero no por ello olvidaban sus obligaciones, que salvo el
desplazamiento, eran las mismas pa todos. Tenías que ingeniartelas
pa conseguir provisiones dinerarias, yo cuando veía a alguno de mis
tíos
me arrimaba a él y le decía ¡¡tío!!,
era comprendido inmediátamente, echaba la mano al bolsillo y me daba
una rubia,
esta operación era repetida con todos los tíos, agüelos y
padrinos, entre unas cosas y otras, sacaba 5 u 6 pesetas, y todos cuando
te la daban, te decían, ¡¡compráte unos
cacauses ó avellanas!!, si, si, no se
preocupe que compraré eso, ó a lo mejor unos chupos,
a mi lo que me gustaba era la pólvora, los cuetes aquellos
que tenían menos fuerza quel pedo un maric.... los restralletes y las
bombas, igual que ahora que me sigue privando la pólvora, lo mismo la
luz que la fuerza disfruto con ambas por igual y si me dejaran prender
una mascletá, y andar pol medio del tronerio, que gozada.
Sacabaría el Cristo, pero estaba muy cerca la Fiesta, y
comenzaba el planeo de la siguiente, que por ser en verano era más
refrescante, además de los chuperos vendría
el del chambi, los carruseles, los
caballitos y el trinquete, las corridas de cintas, los toros, las
granadas japonesas, las verbenas, y las pistolas de agua las
rellenarianos en el bebedero que lo teníanos cerca, la orquesta traería
animadora a la que todos los mozos tratarían
de conquistar, vendrían también los questaban afuera, pero esta es
otra historia.
De momento sabía acabao el Dia del Cristo, volviános a la
escuela, a lo habitual, y como siempre lo habianos pasao estúpendamente,
la juerga nos la habianos montao entre nosotros, ques como se hacen las
juergas, las mejores son las imprevistas, si ques necesario caiga a tu
alrededor gente noble y sincera, que sentregue con la misma pasión y
sentido del humor que tú seas capaz de transmitir, entonces y solo
entonces serás capaz de disfrutar de lo que te rodea, sabrás saborearlo
y recordarlo con cariño, hay cosas que no se pueden comprar, las
juergas se las monta uno en compañía de los amigos y compañeros,
nuestra ignorancia nos hacía ser simples y nuestra simpleza, felices. Siempre he dicho que no cambio por nada mi niñez, ni mis amigos y compañeros,
aunque no tuviéranos nada material, la imaginación es maravillosa y
grande.
!! VIVA EL SANTO CRISTO DE ALIJA !!
VIVA
ALIJA Y LA GENTE CON CASTA |