principios de los años 40 del siglo pasao,
pocos fueron los españoles que de una u otra forma no intervinieron en fraudes y engaños
a la hacienda pública, quera, como ahora, aunque sin asesores fiscales ni ingenieros
financieros, todo se hacía a pelote, con los medios propios y el ingenio
que cada uno fuera capaz de poner o escenificar llegao el momento, eran estas las
comedias de la supervivencia, a las que el ser humano ha tenido que recurrir en
algún momento de la su vida, para a través dellas seguir subsistiendo él y los que de
él dependieran.
En la nuestra tierra, además de los anteriores también andaron a la
esconderita con los de abastos, a los que temían más que al pulgón o
a la plaga de saltones, era el encargao de hacer la requisa, aquel
personaje famoso y siniestro en toda la comarca, porque la recorrió toda, y que lo
conocían todos los parroquianos, hombres, mujeres y niños por "el
hombre de la galocha", pero no era porque llevara galochas,
no, el su mote le venía dao porque sus desplazamientos los hacía en una
amoto con sidecar (galocha), era el personaje encargao
de confiscar los alimentos que encontrara y como consecuencia dello cada cual se las
ingeniaba pa no desabastecer a su entorno familiar. Pa ello no dudaba en guardar sus
alimentos o sus cosechas en los lugares más insospechaos, si se los descubrían se los
quitarían, recibirían un vale, en el mejor de los casos, que nunca cobrarian, o una
multa, que lo más fácil es que supusiera la ruina, todo dependía del humor
del galochero. Cuando vociaban su nombre todo el mundo se encerraba en su
casa y estas eran cerradas hasta con el cabijón, solo se abrírían si
los llamaban, pero nada más que en esta circunstancia, esperarían con
impaciencia oir el ruido de aquella amoto alejándose, no era el martillo
del diablo el que sonaba cuando se alejaba, aunque si era una Harley con su
galocha la que se iba. Podían descansar otro poco tiempo, quizás serían horas,
pero sentirían alivio de no haber sido mermaos en la su panera.
Otros se las
ingeniaban pa hacer estraperlo, a medias con los que tenían posibles, comercios,
o por cuenta propia, quiere decir que en la nuestra tierra, el estraperlo era de habas,
garbanzos , embutidos y harina o sus derivaos. Los estraperlistas eran los que se jugaban
el físico por los controles que en todos los sitios había, eran gente decidida, valiente
y cabal, atributos que la necesidad había hecho aflorar en ellos, tambien fueron muchos
los que la necesidad les llevó a realizar estos telares, poco importaba
su estatus o posición social, la necesidad era la que fijaba prioridades.
No faltaban los
que dende un despacho ganaban más en un día que toda esta legión
necesitada en un mes o quizás en un año, pero éstos, entonces, igual que ahora, no
arriesgaban nada, sabían tocar el chinganillo en la tecla exacta pa
obtener cuantiosos beneficios, éstos tenían buena información, y ya se sabe, la
información buena es poder.
Los medios de
transporte no eran muchos, se limitaban prácticamente al tren, trenes con aquellos
nombres tan sonoros, el taf, el ter, el mercancias, el misto, el correo, el changai, este
era el nuestro.
El
changai, ¿sería porque era un cacharro? o ¿porque el viaje
duraba tanto como el trayecto entre Pekin y Changai? y tomaba desta última su nombre, el guol
estrit de la época era Madrid, allí había muchas perras, lo
más dificil era llegar entero a esta ciudad, una vez en ella la gente lo compraba todo,
porque todo estaba racionao, además de haber poco y lo pagaban muy bien
y en efectivo, eran muchas las personas que se dedicaban a esto y entre ellos no había
compasión ni fiabilidad, además dellos, estaban los guardias, la secreta, los de
abastos, los que se hacían pasar por todo esto, los revisores, eran un sinfin de
obstáculos, parecía el Gran Nacional el poder llevar a buen fin la empresa, si se
conseguía era un éxito, y esto eran muy pocos los que lo conseguían, aunque si eran
muchos los que lo intentaban.
En una casa de
la calle las Corrupias de La Bañeza estaban preparando el alijo pa ir a
Madrid, Mundo Chorizo, Antonio el Portugués y sus respectivas mujeres, Manuela y
Consuelo, llevarían habas y garbanzos, para ello se prepararon unos fardeles que
llenarían de legumbres y se los atarían a sus cuerpos, sabían que el asunto encerraba
peligros, riesgos, sinsabores y miedos, pero en sus casas había que cubrir necesidades y
lo afrontarían, no había trabajo fijo, se trabajaba y se compraba a crédito, en aquella
libreta doble se anotaba todo, además a todo lo anterior se añadia que ambas mujeres
estaban embarazadas, no por ello se acoquinaron, irían con sus hombres
adonde hiciera falta, así eran las mujeres de la nuestra tierra, seguían a los sus
hombres en todas sus vicisitudes y trabajaban más que ellos si era menester, el cuento de
la lechera estaba en marcha, ¿como acabaría?.
El
sainete empezaría en la propia estación de La Bañeza, allí darían la
sensación de que se habían conocido en la misma, cada uno llevaría su propia maleta de
cartón, con más legumbres y algún embutido entre dellas y el serillo
con las viandas pa tomar las 10, las 12, las 5
y hasta donde llegara, cuatro hogazas de pan formaban parte del alijo,
que tambien pensaban vender, al menos 2 ó 3, la tortilla de patata, unas
cebollas que ellos jocosamente le decían "queso", una riestra de
chorizo, sabadiego por supuesto, unas manzanas reinetas, nueces y unas pilongas.
Pa beber agua que aclara la vista, de vino nada, ni catarlo, mi Tio Mundo
en cosas serias lo respetaba, ya decía en el Brindís Leonés en
referencia al vino y en una de sus estrofas que él mismo compuso y recitaba en las bodas
o fiestas a las que iba a tocar con la Dulzaining, ¿a lo mejor lo recitó en la boda de
tús abuelos?
eres alto de piés
y vuelas más qun milano
te subes a la cabeza
y mandas más que tú amo
yo, yo que te quiero meter
y tú, tu que me abres la puerta
a los hombres pones meorros
y luego "cantan" como cotorros
!!oh vino sacrificado!!
te crió la parra alvilla
me puse a luchar contigo
y marmaste la zancadilla
Por lo tanto
estaba justificada la ausencia de Baco y sus deidades. |
Llegó el día de la partida, la estación de La
Bañeza bullía de gente esperando el changai que procedente de Astorga
descendía hasta Plasencia (Cáceres), el billete les había costao a cada uno 25 pesetas,
en tercera, porquo este era el lugar destinado a los pobres, no es que no les gustara
viajar en primera, es que no había pa más, y ya era un sacrificio, jolines
25 pesetas.
La composición del tren, podría ser de la siguiente forma, la máquina de vapor,
el tender, vagon de correos, uno de mercancias, y luego pasajeros en primera, segunda y
tercera, estos últimos eran vagones con asientos de madera y dentro del mismo vagón
todos los pasajeros se verían, no había compartimentos, éstos estaban en 2ª y 1ª,
hablarían de todo, también se sondearían sutílmente unos a otros pa ver que es lo que
averiguaban, de aquí saldría la información necesaria pa obtener mayores beneficios de
uno u otro sitio y por supuesto tratarían de engañarse entre dellos, algunos compañeros
de viaje iban sin nada, si se daba bien ya lo conseguirían en el mismo, a poco que se
descuidara alguno, ya que el mismo duraría un día y habría tiempo de todo.
El tren llegó
con retraso, como siempre, y todo el mundo subió, se acomodaron ya que el viaje sería
largo, allí por delante dellos pasó por primera vez el secreta de turno
que bien trajeao mostraba el reverso de la su solapa izquierda, a los sospechosos, donde hilvanada
estaba aquella insinia que muda iba pregonando la autoridad del que la
portaba, parecía que gritaba a su sola vista ¡¡identificate!!,
¡¡ identificate!!, tambien subirían los guardias uniformaos y
recorrerían el tren parsimoniósamente para mostrar su presencia, seguro que también
iban los de abastos y como no, los cacos, con todos había que tener
mucho cuidao, cada uno en lo suyo eran un peligro potencial a sus intereses y podían esfandangar
todo el plan, porque sabían hacer muy bien el su trabajo.
Por tener que
parar en todos los apeaderos, estaciones menores y mayores su media de velocidad serían
30 km por hora, siendo muy generosos con la Renfe de la época, la primera estación
importante después de La Bañeza sería Benavente, aquí cargarían agua además de
esperar a que pasaran otros trenes con mayor prioridad de paso, podían estar alli en
torno a los 45 minutos, la siguiente parada importante sería Zamora, donde hubieron de
esperar 90 minutos y sufrieron el primer control por parte de los guardias y la policía
armada, sin incidentes, hasta Salamanca el viaje fué tranquilo, y en la localidad charra
volvieron los controles, a los anteriores se les añadieron los de abastos, el control
fué más duro, por estar allí más tiempo comenzaron las flaquezas y las ganas de
abandonar, aunque al final no lo hicieran la necesidad los empujó a seguir.
El tren se
dividiría aquí, los que iban a Plasencia se separarían de la que iban a Madrid, además
había que abastecer de agua y carbón a la locomotora, la puntualidad era algo que no se
tenía en cuenta, ya se sabía que había muchos retrasos, y todos los tenían asumido,
todo continuó con normalidad hasta Avila, los controles en la ciudad de La Santa fueron
muy livianos, y el tiempo de espera similar al de las otras dos ciudades precedentes.
Pensaron ¿habrá
acabo el temporal?, ¡¡ esto está hecho!!,
ya solo había que tener cuidao en los túneles que vendrían a continuación
donde habría que tentarlo todo, el tren se quedaba en tinieblas y
no era custión de descuidarse, salieron dellos todos enfoscaos
de carbonilla y entisnaos de humo, pero todo siguió bien.
Fué tanta la
relajación que experimentaron que mi tía Manuela comenzó a decirle a mi tio Mundo que
cuando llegaran a Madrid ella se hacía la permanente y Consuelo hizo lo
mismo con Antonio, y así dale que te pego al dengue hasta El Escorial,
donde empezó el jaleo, los controles, las paradas de forma continuada, el nerviosismo y
los miedos a perderlo todo se hicieron más presentes porque la posibilidad estaba allí,
uniformada o trajeada, daban lo mismo, eran igual de peligrosas a sus instintos, lo
tentaban, sentían que algo estaba fallando, era el momento de abrir bien los
ojos y no dejarse sorprender, de repente habían vuelto los temores.
En su
desesperación le pedían al Bendito Cristo -porque aunque vivían en La
Bañeza le tenían fé al Cristo de Alija, de Alija eran
Mundo y Consuelo, además eran primos hermanos- que si salían de aquella no volverian a
tener flaquezas como la de hacerse la permanente, que era al fin y al cabo una mojigatería
por su parte, con las necesidades importantes que tenían, si todo salia bien le
llevarían una vela, o mejor un velón, estaban determinadas a cumplir su
ofrenda. ¡¡ Mira que pensar en hacerme la permanente con los telares que
llevamos encina!!, dirían ambas para si.
Y llegaron por
fín a la estación del Norte de Madrid, allí en los trenes y en los andenes la actividad
era frenética, mi tio Mundo junto con las mujeres y los serillos bajó
del tren, Antonio quedó dentro del mismo pa darle las maletas por la ventana, cuando mi
Tio Mundo llegó a su altura vió como Antonio desesperao le decía que se las habían esfilpao,
mi tio que era persona de muchos recursos, le dijo: ¡¡tira las que haiga y vente
pacá rápidamente!!. Antonio no se lo pensó, beneficiándose tres maletas,
tirándolas adonde estaba mi tio Mundo esperando, se bajó a continuación del tren y con
ellas se fueron escopetaos de la estación a una pensión cerca de la
Ermita de San Antonio, comprobando que con el cambio habían ganao bastante más, lo
vendieron todo a buen precio y sacaron más dinero del que tenían pensao, les habían
escuchao sus oraciones.
Los hombres se
compraron unos zapatos cada uno y las mujeres se hicieron la permanente, volvieron a La
Bañeza por el mismo medio llevando lo que en La Bañeza faltaba, cumplieron su promesa
con el Bendito Cristo.
La carrera del
pirata había dao otro paso hasta su licenciatura, estas comedias habian
sido a pelote y sin carantoñas de por medio, otros le
llaman la universidad de la vida, a mi me gusta más lo del pirata que todos llevamos
dentro, puede hacerte bueno o malo, cobarde o valiente, embustero o sincero, generoso o
roñoso, creyente o agnóstico, dependiendo de las circunstancias que en cada momento nos
obligarán a actuar de una u otra forma, así es como se forjó esa generación y nunca
les oí una queja, ¿de que estaban hechos?. En una reunión familiar oí decir a alguien
de mi familia algo parecido a ésto: si al nacer rosnamos y al morir nos rosnan,
!! jod....!! entre rosnada y rosnada, vamos a reirnos pa a continuación añadir,
cuidao que hay ropa tendida. Esto es lo que sacaron, que se fueron
felices y tranquilos a la huerta de los 4 picos. Estos no eran los duros
de Cai.
LAS PERSONAS NO
MUEREN MIENTRAS HAIGA ALGUIEN QUE LAS RECUERDE
AVIV
ALIJA Y AL ETNEG NOC ATSAC |