Estraperlo en el ..
El Partido Colorao In Memoriam El Pollo de Alija Letur Silvana Mangano Instancia Celeste Castigo Divino A mi Primo Mundo, Modesto .. El Bidón de Leche A mi paisana Eva La Navidad Villancicos Bur.. La Matanza J. Von Mueldelas Estraperlo en el .. Herejía en Joligüí Viernes de Dol.. Corrida en las G. El Día del Cristo Lo volveremos a.. El Viaje de Novios Viaje a los Reg.. El Pregón El Plantío de los .. Alija Furgol Club Peladillas en la .. El Santo dl Noria Me Niego a Cam.. Die Lunae .. La Boda Alijana Blas de recular nada La Pérdida El Perdigón Chico Albérchigos Luneros

Estraperlo en el Changai 26/Enero/2007 - 15:49
     principios de los años 40 del siglo pasao, pocos fueron los españoles que de una u otra forma no intervinieron en fraudes y engaños a la hacienda pública, quera, como ahora, aunque sin asesores fiscales ni ingenieros financieros, todo se hacía a pelote, con los medios propios y el ingenio que cada uno fuera capaz de poner o escenificar llegao el momento, eran estas las comedias de la supervivencia, a las que el ser humano ha tenido que recurrir en algún momento de la su vida, para a través dellas seguir subsistiendo él y los que de él dependieran.

     En la nuestra tierra, además de los anteriores también andaron a la esconderita con los de abastos, a los que temían más que al pulgón o a la plaga de saltones, era el encargao de hacer la requisa, aquel personaje famoso y siniestro en toda la comarca, porque la recorrió toda, y que lo conocían todos los parroquianos, hombres, mujeres y niños por "el hombre de la galocha", pero no era porque llevara galochas, no, el su mote le venía dao porque sus desplazamientos los hacía en una amoto con sidecar (galocha), era el personaje encargao de confiscar los alimentos que encontrara y como consecuencia dello cada cual se las ingeniaba pa no desabastecer a su entorno familiar. Pa ello no dudaba en guardar sus alimentos o sus cosechas en los lugares más insospechaos, si se los descubrían se los quitarían, recibirían un vale, en el mejor de los casos, que nunca cobrarian, o una multa, que lo más fácil es que supusiera la ruina, todo dependía del humor del galochero. Cuando vociaban su nombre todo el mundo se encerraba en su casa y estas eran cerradas hasta con el cabijón, solo se abrírían si los llamaban, pero nada más que en esta circunstancia, esperarían con impaciencia oir el ruido de aquella amoto alejándose, no era el martillo del diablo el que sonaba cuando se alejaba, aunque si era una Harley con su galocha la que se iba. Podían descansar otro poco tiempo,  quizás serían horas, pero sentirían alivio de no haber sido mermaos en la su panera.

     Otros se las ingeniaban pa hacer estraperlo, a medias con los que tenían posibles, comercios, o por cuenta propia, quiere decir que en la nuestra tierra, el estraperlo era de habas, garbanzos , embutidos y harina o sus derivaos. Los estraperlistas eran los que se jugaban el físico por los controles que en todos los sitios había, eran gente decidida, valiente y cabal, atributos que la necesidad había hecho aflorar en ellos, tambien fueron muchos los que la necesidad les llevó a realizar estos telares, poco importaba su estatus o posición social, la necesidad era la que fijaba prioridades.

     No faltaban los que dende un despacho ganaban más en un día que toda esta legión necesitada en un mes o quizás en un año, pero éstos, entonces, igual que ahora, no arriesgaban nada, sabían tocar el chinganillo en la tecla exacta pa obtener cuantiosos beneficios, éstos tenían buena información, y ya se sabe, la información buena es poder.

     Los medios de transporte no eran muchos, se limitaban prácticamente al tren, trenes con aquellos nombres tan sonoros, el taf, el ter, el mercancias, el misto, el correo, el changai, este era el nuestro.

     El changai, ¿sería porque era un cacharro? o ¿porque el viaje duraba tanto como el trayecto entre Pekin y Changai? y tomaba desta última su nombre, el guol estrit de la época era Madrid, allí había muchas perras, lo más dificil era llegar entero a esta ciudad, una vez en ella la gente lo compraba todo, porque todo estaba racionao, además de haber poco y lo pagaban muy bien y en efectivo, eran muchas las personas que se dedicaban a esto y entre ellos no había compasión ni fiabilidad, además dellos, estaban los guardias, la secreta, los de abastos, los que se hacían pasar por todo esto, los revisores, eran un sinfin de obstáculos, parecía el Gran Nacional el poder llevar a buen fin la empresa, si se conseguía era un éxito, y esto eran muy pocos los que lo conseguían, aunque si eran muchos los que lo intentaban.

     En una casa de la calle las Corrupias de La Bañeza estaban preparando el alijo pa ir a Madrid,  Mundo Chorizo, Antonio el Portugués y sus respectivas mujeres, Manuela y Consuelo, llevarían habas y garbanzos, para ello se prepararon unos fardeles que llenarían de legumbres y se los atarían a sus cuerpos, sabían que el asunto encerraba peligros, riesgos, sinsabores y miedos, pero en sus casas había que cubrir necesidades y lo afrontarían, no había trabajo fijo, se trabajaba y se compraba a crédito, en aquella libreta doble se anotaba todo, además a todo lo anterior se añadia que ambas mujeres estaban embarazadas, no por ello se acoquinaron, irían con sus hombres adonde hiciera falta, así eran las mujeres de la nuestra tierra, seguían a los sus hombres en todas sus vicisitudes y trabajaban más que ellos si era menester, el cuento de la lechera estaba en marcha, ¿como acabaría?.

     El sainete empezaría en la propia estación de La Bañeza, allí darían la sensación de que se habían conocido en la misma, cada uno llevaría su propia maleta de cartón, con más legumbres y algún embutido entre dellas y el serillo con las viandas pa tomar las 10, las 12, las 5 y hasta donde llegara, cuatro hogazas de pan formaban parte del alijo, que tambien pensaban vender, al menos 2 ó 3, la tortilla de patata, unas cebollas que ellos jocosamente le decían "queso", una riestra de chorizo, sabadiego por supuesto, unas manzanas reinetas, nueces y unas pilongas.   Pa beber agua que aclara la vista, de vino nada, ni catarlo, mi Tio Mundo en cosas serias lo respetaba, ya decía en el Brindís Leonés en referencia al vino y en una de sus estrofas que él mismo compuso y recitaba en las bodas o fiestas a las que iba a tocar con la Dulzaining, ¿a lo mejor lo recitó en la boda de tús abuelos?

eres alto de piés
y vuelas más qun milano
te subes a la cabeza
y mandas más que tú amo
yo, yo que te quiero meter
y tú, tu que me abres la puerta
a los hombres pones meorros
y luego "cantan" como cotorros
!!oh vino sacrificado!!
te crió la parra alvilla
me puse a luchar contigo
y marmaste la zancadilla

     Por lo tanto estaba justificada la ausencia de Baco y sus deidades.

     Llegó el día de la partida, la estación de La Bañeza bullía de gente esperando el changai que procedente de Astorga descendía hasta Plasencia (Cáceres), el billete les había costao a cada uno 25 pesetas, en tercera, porquo este era el lugar destinado a los pobres, no es que no les gustara viajar en primera, es que no había pa más, y ya era un sacrificio, jolines 25 pesetas.

     La composición del tren, podría ser de la siguiente forma, la máquina de vapor, el tender, vagon de correos, uno de mercancias, y luego pasajeros en primera, segunda y tercera, estos últimos eran vagones con asientos de madera y dentro del mismo vagón todos los pasajeros se verían, no había compartimentos, éstos estaban en 2ª y 1ª, hablarían de todo, también se sondearían sutílmente unos a otros pa ver que es lo que averiguaban, de aquí saldría la información necesaria pa obtener mayores beneficios de uno u otro sitio y por supuesto tratarían de engañarse entre dellos, algunos compañeros de viaje iban sin nada, si se daba bien ya lo conseguirían en el mismo, a poco que se descuidara alguno, ya que el mismo duraría un día y habría tiempo de todo.

     El tren llegó con retraso, como siempre, y todo el mundo subió, se acomodaron ya que el viaje sería largo, allí por delante dellos pasó por primera vez el secreta de turno que bien trajeao mostraba el reverso de la su solapa izquierda, a los sospechosos, donde hilvanada estaba aquella insinia que muda iba pregonando la autoridad del que la portaba, parecía que gritaba a su sola vista  ¡¡identificate!!, ¡¡ identificate!!, tambien subirían los guardias uniformaos y recorrerían el tren parsimoniósamente para mostrar su presencia, seguro que también iban los de abastos y como no, los cacos, con todos había que tener mucho cuidao, cada uno en lo suyo eran un peligro potencial a sus intereses y podían esfandangar todo el plan, porque sabían hacer muy bien el su trabajo.

     Por tener que parar en todos los apeaderos, estaciones menores y mayores su media de velocidad serían 30 km por hora, siendo muy generosos con la Renfe de la época, la primera estación importante después de La Bañeza sería Benavente, aquí cargarían agua además de esperar a que pasaran otros trenes con mayor prioridad de paso, podían estar alli en torno a los 45 minutos, la siguiente parada importante sería Zamora, donde hubieron de esperar 90 minutos y sufrieron el primer control por parte de los guardias y la policía armada, sin incidentes, hasta Salamanca el viaje fué tranquilo, y en la localidad charra volvieron los controles, a los anteriores se les añadieron los de abastos, el control fué más duro, por estar allí más tiempo comenzaron las flaquezas y las ganas de abandonar, aunque al final no lo hicieran la necesidad los empujó a seguir.

     El tren se dividiría aquí, los que iban a Plasencia se separarían de la que iban a Madrid, además había que abastecer de agua y carbón a la locomotora, la puntualidad era algo que no se tenía en cuenta, ya se sabía que había muchos retrasos, y todos los tenían asumido, todo continuó con normalidad hasta Avila, los controles en la ciudad de La Santa fueron muy livianos, y el tiempo de espera similar al de las otras dos ciudades precedentes.

     Pensaron ¿habrá acabo el temporal?, ¡¡ esto está hecho!!, ya solo había que tener cuidao en los túneles que vendrían a continuación donde habría que tentarlo todo, el tren se quedaba en tinieblas y no era custión de descuidarse, salieron dellos todos enfoscaos de carbonilla y entisnaos de humo, pero todo siguió bien.

     Fué tanta la relajación que experimentaron que mi tía Manuela comenzó a decirle a mi tio Mundo que cuando llegaran a Madrid ella se hacía la permanente y Consuelo hizo lo mismo con Antonio, y así dale que te pego al dengue hasta El Escorial, donde empezó el jaleo, los controles, las paradas de forma continuada, el nerviosismo y los miedos a perderlo todo se hicieron más presentes porque la posibilidad estaba allí, uniformada o trajeada, daban lo mismo, eran igual de peligrosas a sus instintos, lo tentaban, sentían que algo estaba fallando, era el momento de abrir bien los ojos y no dejarse sorprender, de repente habían vuelto los temores.

     En su desesperación le pedían al Bendito Cristo -porque aunque vivían en La Bañeza le tenían fé al Cristo de Alija, de Alija eran Mundo y Consuelo, además eran primos hermanos- que si salían de aquella no volverian a tener flaquezas como la de hacerse la permanente, que era al fin y al cabo una mojigatería por su parte, con las necesidades importantes que tenían, si todo salia bien le llevarían una vela, o mejor un velón, estaban determinadas a cumplir su ofrenda. ¡¡ Mira que pensar en hacerme la permanente con los telares que llevamos encina!!, dirían ambas para si.

     Y llegaron por fín a la estación del Norte de Madrid, allí en los trenes y en los andenes la actividad era frenética, mi tio Mundo junto con las mujeres y los serillos bajó del tren, Antonio quedó dentro del mismo pa darle las maletas por la ventana, cuando mi Tio Mundo llegó a su altura vió como Antonio desesperao le decía que se las habían esfilpao, mi tio que era persona de muchos recursos, le dijo: ¡¡tira las que haiga y vente pacá rápidamente!!. Antonio no se lo pensó, beneficiándose tres maletas, tirándolas adonde estaba mi tio Mundo esperando, se bajó a continuación del tren y con ellas se fueron escopetaos de la estación a una pensión cerca de la Ermita de San Antonio, comprobando que con el cambio habían ganao bastante más, lo vendieron todo a buen precio y sacaron más dinero del que tenían pensao, les habían escuchao sus oraciones.

     Los hombres se compraron unos zapatos cada uno y las mujeres se hicieron la permanente, volvieron a La Bañeza por el mismo medio llevando lo que en La Bañeza faltaba, cumplieron su promesa con el Bendito Cristo.

     La carrera del pirata había dao otro paso hasta su licenciatura, estas comedias habian sido a pelote y sin carantoñas de por medio, otros le llaman la universidad de la vida, a mi me gusta más lo del pirata que todos llevamos dentro, puede hacerte bueno o malo, cobarde o valiente, embustero o sincero, generoso o roñoso, creyente o agnóstico, dependiendo de las circunstancias que en cada momento nos obligarán a actuar de una u otra forma, así es como se forjó esa generación y nunca les oí una queja, ¿de que estaban hechos?. En una reunión familiar oí decir a alguien de mi familia algo parecido a ésto: si al nacer rosnamos y al morir nos rosnan, !! jod....!! entre rosnada y rosnada, vamos a reirnos pa a continuación añadir, cuidao que hay ropa tendida. Esto es lo que sacaron, que se fueron felices y tranquilos a la huerta de los 4 picos. Estos no eran los duros de Cai.

LAS PERSONAS NO MUEREN MIENTRAS HAIGA ALGUIEN QUE LAS RECUERDE

AVIV ALIJA Y AL ETNEG NOC ATSAC

 

Galería de Fotos-IGalería de Fotos-IILibro de VisitasLista de CorreosEl ForoEl Mastín Leonés |

Principal Arriba Mapa WEB Guía Servicios Enlaces Contacto
Copyright © 2004 por Blas Molero Hidalgo. Reservados todos los derechos. Revisado: domingo, 06 enero 2008.