Herejía en Joligüí
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  herejía en joligüí 09/Marzo/2007 - 15:38
     o era la Semana Santa de mi niñez como la que conocemos ahora, sí es verdad que no había escuela desde el Miércoles, pero teníanos que ir a la Iglesia de Abajo a la Misa, quentonces era por la tarde, y como que no se podían tocar las campanas, ni esquilar los monaguillos que ayudaban, pues allá quíbanos con las carracas de mano, y aquellas otras que parecía questabas embudando longanizas con la manivela y cacían un ruido cuando las tocábanos quentre unas y otras salían los parroquianos de la Iglesia abobecidos, entre la murga, las tinieblas, el tufo a humanidad y el incienso, parecía que estábanos en un fumadero de kiffi o en la cueva con un chisquero y los piernos haciendo humo, porque la luz cabía dentro era la de las velas y velones, y el ambiente de silencio y recogimiento, la calefacción, la que fueran capaces de generar los cuerpos de los allí reunidos, ventanas y puertas trancadas, el perfume a moje núm. 5 era el que predominaba.

     La asistencia a los oficios era poco menos que listada, así es que cualquiera se perdía, si todo el mundo tenía ascendiente sobre ti, pero no solo en ésto, sino en todo, si alguno te daba un sornabirón lo mejor que podías hacer era salir corriendo porque detrás venían otros, y como dice mi amigo El Manchego "soldao que huye vale pa otra guerra", y si se lo contabas a tu padre, bueno...... le venías a decir más o menos "oiga pá, quel tío tal madao un soplamocos", no habías acabao de decir "ocos" y ya tenías encima otros "crocos" y además te espetaba, como una sentencia, "algo habrás hecho, tarambana", así es que lo mejor era quedarse con la primera templanza, oiga, pero es questaban todos conchabaos, siempre estaban con los mismos telares, "Mundico te voy a comprar un si señor, un mande usted y un correquetevás con un cascabel atrás", carajo me tenían acojon.... y el caso es que a los mis amigos y compañeros les pasaba lo mismo, pero hoy pensao fríamente, sino hubieran actuao así, quisió........ a lo mejor les dábanos un golpe de ¿autoridad?, porqué refunfuñábanos por todo, y todo lo buriábanos, éranos como los gatos cacíanos agusto nada más lo que nos interesaba.

     No recuerdo que me haigan pegao nunca de forma injusta y sin motivo, yo todos los años los acababa entre pitos y flautas con bastante superávit de crocos, sornabirones, felpas, tundas, barazos y similares, si salías a la calle y los veías vuelando como los vencejos, la diferencia era que éstos se marchaban cuando acababa el verano y los anteriores se quedaban allí subidos en las jícaras pacaerte encima cuando menos los esperaras, así es que siempre ibas que parecía questabas engarniao.

     Eran 5 días, 5, que no había ni cine, ni baile, ni nada, otras veces que si que lo había, no era pa nosotros, andábanos siempre como las murias, vamos como  las put.... en cuaresma, sin una perra gorda en el bolsillo, y eso sí, queríanos hacer cosas de mayores, y el estanco y los bares si questaban abiertos, así es que muchas veces escotábanos perras entre los rapaces quéramos amigos y comprábanos mixtos y a lo mejor un paquete de celtas o peninsulares, si no nos llegaba pues un librito de la marca "Bambú" y nos haciános unos cigarros con grana de tomillo que cuando acababas de fumarlo te dejaba las gorjas como si hubiera pasao por ellas una lija o te hubieras tragao un estropajo de esparto, allá en las cuevas del Caño cabía abandonadas, además si fumabas más de uno ibas dando unos tumbanazos de lo abobecido questabas, entre el humo y las granas que te se colaban en la golosa completabas la tarde, y anda queran delicaos, techaban unas miradas, huuuy, por el olor quechábanos ya sabían de donde veniános, hacianos unas lumbradas que allí sahumaba todo el mundo, y claro hasta cabía brasas pues rosnábanos, en ese momento sentaos en corro alrededor della contábanos cuentos, hablábanos de las chicas que nos gustaban, eso si cuando las teníanos delante de los nuestros hocicos éramos unos sampanes y unos sampabardas nunca les decianos nada, resultao final, que se nos escaparon todas.

     Además en la tertulia urdianos planes, y no había perras, pensemos que 5 días de asueto y sin una perrina eran muchos días, así es que empezó a rondarnos pedrobotero, y a cizañarnos, anda que necesitábanos nosotros mucho embisque, si a la primera insinuación ya nos había convencido, y decidimos que el Viernes cuando pasaran el cepillo, que luego lo dejaban al lao del altar, le harianos una sangría, estuvimos dándole al dengue y no enebrábanos, y de pronto, ¡¡equilicual!!, allí estaba y la urdimos de la siguiente forma:

      Sergi (epd) que andaba con muletas, por aquellas fechas, sería el restrallete, así es que llegó el día de autos, la Iglesia como todos los días de bote en bote, llegó la hora de pasar el cepillo, las tinieblas se cernían dentro, golia a cera, incienso, y todo lo demás y las carracas ya habían dao la murga, toda la feligresía estaba temerosa, porque el cura de Alija te acoquinaba y acojona.., pasó el cesto-cepillo y allí fueron dejando sus monedas, uno una perrina, el vecino 3 perronas, una beata 2 reales de agujero, otra 1 real también de agujero, había candar a emburrriones, el que había más allá, una rubia, hasta un billete de 5 pesetas había, aunque yo creo quel duro lo habían puesto pa embiscar a la gente, de reclamo, el cepillo estaba por la metá y todo ello quedó frente al altar, allí junto al segundo escalón, encima dun taburete, tal y como lo habianos urdido, si todos éranos sacristanes de a peseta, queso era lo que nos pagaba después de toda una semana de ayudar a misa, aunque también le bebianos el vino, aquel vino blanco, que a nosotros nos parecía ambrosía, y es que Don Salustiano era diábetico y por eso bebía vino blanco en las consagraciones, le tenianos las vinajeras más escurridas que la teta de una vaca con jato de idem.

     Al poco pasó Sergi por delante, renqueante y como si se le hubiera estornicao un pié fue a esmorniarse encima del taburete que tenía el cepillo, y ala... lo esfandangó todo, las perronas, perrinas, realines y rubias rulando por entre los recrinatorios y las parroquianas, hasta de una galocha saquemos 1 rubia, miremos hasta debajo de las sayas en busca de perras, entonces la parte delantera de la Iglesia estaba destinada a las mujeres, los hombres se ponían atrás debajo del coro y en los laterales, no había adelante bancos y las mujeres iban con sus recrinatorios, nosotros en vez de ir a socorrer al esmorniao que hacía unos esparajismos de dolor como si fuera verdad lo que le pasaba, fue sublime, hizo unas comedias de premio grande, nos fuimos rápidos a rebusco y atropemos el contenido del cepillo, y entre col y col una manzana, con cuidadín dejemos la cesta con las perras en el mismo sitio de donde sabía caído, y hasta nos presinemos, y cuando acabó la misa nos juntemos contando el rebusco, habíanos cogido 25,60 pesetas, además entre los nueve habianos juntao 4,50 pesetas más, éranos los amos del mundo, de nuevo aparecían los 30 chavos.

     Fuimos al estanco y compremos tabaco, uno del mentolao, un cuarterón, 3 peninsulares, 2 cajas de mixtos, tenianos también el chisquero de martillo y le habiános hechao gasolina del piva, así es que por chiscar no había poblema, compremos en el bar 3 gasiosas manchadas y unas tapas de sardinas enfoscadas, y nos marchenos a las cuevas abandonadas del caño, a fumarnos el tabaco y churriar las gasiosas, el Viernes nos fumemos el paquete de mentolao, hubo mucho churri, mucho murri y mucho tron, quedemos pa el Sábado continuar con esa machorra adelantada, y aún ese día hubo gasiosas manchadas y cacagüeses, además dimos fin con todo el tabaco, los fumarros corrían como en día de proclamo y claro acabó pasando lo que tenía que pasar, que enganchemos una cogorza de tabaco que nos dejó esfarrumaos.

     Pasó la Semana Santa y nosotros éranos tumbas, el pecao y el secreto era nuestro, pero como siempre ocurre, alguno de nosotros creyó aquello de que más vale llegar tarde a misa que trempano a los infiernos, y pensando que estaría en pecao mortal, en una desas confesiones a Don Salustiano, vino a confesarlo, y mira por donde le contó el expolio del cepillo, y además le dio el nombre de todos los intervinientes, la cantidad de dinero y en que la habíanos gastao,  debió abobecerlo D. Salustiano porque fumaba mucho y cuando te echaba el aliento en las confesiones te dejaba tarumba, y creo que éste fuera el motivo de la su confesión, que entre que lechó el   aliento abobeciéndolo y seguramente le retorció el oído, lo dejó bregao. ¡¡Ay madrica!! estábanos perdidos, no teníanos escapatoria, se cumpliría el famoso juramento leonés de la rapazería "lo mismo peca el que mata quelque tira de la pata", todos condenaos.

     Y loquera un secreto de confesión, acabó siendo una yera a voces, mis padres tuvon que pagar 8 pesetas por la mi trastada, y los padres de los demás lo mismo, porque nosotros no tenianos credibilidad, y yo me llevé una buena felpa, igual quelos demás, y menos mal que ya no estaba la Santa Inquisición, porque igual nos capaban, así es que Don Salustiano que no había invertido nada, nos esfilpó 72 pesetas, nos obligó a confesarnos a todos, y nos puso unas penitencias questuvimos un año cumpliéndolas entre rosarios y misas y además desde el púlpito un domingo nos puso en el papus, echó el pregón y todo contra nosotros, nos llamó pendularios y herejes, andé oyendo un montón de días quemivan a echar una mancha en la cartilla, yo pensaba que sería en la escolar quera la única que tenía, y me profiaron tanto que andé ayudando a misa 2 meses sin que me pagara nada, eso sí, siempre me ponía al lao izquierdo, desta manera lo pillaba a contramano porque cada vez que levantaba las manos yo me espantaba como los gatos, además que yo siempre tuve poblemas pa saber cuando había quesquilar, y faltó poco, no nos escomulgaron de casualidad, le debió parecer mal que fumáranos más quél.

     Lo que yo saqué de todo este episodio, además de la somanta felpuda, el ayudar a misa sin cobrar y que estuvieran sin darme oficialmente ni una perrina durante al menos 3 meses, hasta que pagara las 8 pesetas, el haber corrido con mis amigos una aventura que hoy me parece excelente, es que no he sido fumador habitual, aunque ahora me lo estoy replanteando y a lo mejor me puede pasar lo que a Diego de Triana ilustre marino que en 1493 fue procesao por la S.I. por tener relaciones con Belcebú y Polifemo, el delito que se le imputaba era echar humo por la boca, y ¿quienes echaban humo por la su boca?, pues los que venían del infierno, entonces no se llamaba fumar, por los servicios prestaos fue absuelto, cuando dé el paso espero que me pase lo mismo en cuanto a la absolución.

     Habiendo cumplido el deber que me autoimpuse en el lazareto del respeto, quiero dejar claro lo siguiente:

En lo sucesivo solo figurarán en mis escritos las personas que me lo han autorizado expresamente, no quiero que se malinterprete que en los sucesivo va a ser una crónica para nombrar a los componentes de mi familia o amigos, los cuales me han autorizao a mencionarlos sin restricción ninguna, yo por mi parte lo haré con respeto y cariño, tampoco me importa mencionar a cualquiera que cuando nos veamos en Alija o por el medio que él, ella, o ello lo considere oportuno y me lo haga saber, habiendo tenido la vivencia que se exponga juntos, y por encima de todo podéis criticarme, tener diferencias de opinión conmigo, corregir mis lapsus, eso si reiros porque la vida es muy breve y vamos a ser todos aparcaos, probes, ricos, monines, picios, espabilaos, adobes, gualdiones, tusos, mozos, viejos, Don Soy, Don Tengo, Don Voy y Don Vengo, uno de los lemas de Mundico es "si me critican que me critiquen, yo no fuéndolo".

AVIV ALIJA Y AL ETNEG NOC ATSAC

 

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