o era la Semana Santa de mi
niñez como la que conocemos ahora, sí es verdad que no había escuela desde el
Miércoles, pero teníanos que ir a la Iglesia de Abajo a la Misa, quentonces era por la
tarde, y como que no se podían tocar las campanas, ni esquilar los
monaguillos que ayudaban, pues allá quíbanos con las carracas de mano, y aquellas otras
que parecía questabas embudando longanizas con la manivela y cacían un
ruido cuando las tocábanos quentre unas y otras salían los parroquianos de la Iglesia abobecidos,
entre la murga, las tinieblas, el tufo a humanidad y el incienso,
parecía que estábanos en un fumadero de kiffi o en la cueva con un chisquero
y los piernos haciendo humo, porque la luz cabía dentro era la de las
velas y velones, y el ambiente de silencio y recogimiento, la calefacción, la que fueran
capaces de generar los cuerpos de los allí reunidos, ventanas y puertas trancadas, el
perfume a moje núm. 5 era el que predominaba. La asistencia a los oficios era poco menos que
listada, así es que cualquiera se perdía, si todo el mundo tenía ascendiente sobre ti,
pero no solo en ésto, sino en todo, si alguno te daba un sornabirón lo
mejor que podías hacer era salir corriendo porque detrás venían otros, y como dice mi
amigo El Manchego "soldao que huye vale pa otra guerra", y si se lo contabas a
tu padre, bueno...... le venías a decir más o menos "oiga pá, quel tío
tal madao un soplamocos", no habías acabao de decir "ocos" y ya
tenías encima otros "crocos" y además te espetaba, como una
sentencia, "algo habrás hecho, tarambana", así es que lo
mejor era quedarse con la primera templanza, oiga, pero es questaban
todos conchabaos, siempre estaban con los mismos telares,
"Mundico te voy a comprar un si señor, un mande usted y un correquetevás
con un cascabel atrás", carajo me tenían acojon.... y el caso es que a los
mis amigos y compañeros les pasaba lo mismo, pero hoy pensao fríamente, sino hubieran
actuao así, quisió........ a lo mejor les dábanos un golpe de ¿autoridad?, porqué refunfuñábanos
por todo, y todo lo buriábanos, éranos como los gatos cacíanos agusto
nada más lo que nos interesaba.
No
recuerdo que me haigan pegao nunca de forma injusta y sin motivo, yo todos los años los
acababa entre pitos y flautas con bastante superávit de crocos, sornabirones,
felpas, tundas, barazos y similares, si
salías a la calle y los veías vuelando como los vencejos, la diferencia
era que éstos se marchaban cuando acababa el verano y los anteriores se quedaban allí
subidos en las jícaras pacaerte encima cuando menos los esperaras, así
es que siempre ibas que parecía questabas engarniao.
Eran 5 días, 5,
que no había ni cine, ni baile, ni nada, otras veces que si que lo había, no era pa
nosotros, andábanos siempre como las murias, vamos como las
put.... en cuaresma, sin una perra gorda en el bolsillo, y eso sí, queríanos hacer cosas
de mayores, y el estanco y los bares si questaban abiertos, así es que muchas veces
escotábanos perras entre los rapaces quéramos amigos y comprábanos mixtos
y a lo mejor un paquete de celtas o peninsulares, si no nos llegaba pues un librito
de la marca "Bambú" y nos haciános unos cigarros con grana de
tomillo que cuando acababas de fumarlo te dejaba las gorjas como si
hubiera pasao por ellas una lija o te hubieras tragao un estropajo de esparto,
allá en las cuevas del Caño cabía abandonadas, además si fumabas más de uno ibas
dando unos tumbanazos de lo abobecido questabas, entre
el humo y las granas que te se colaban en la golosa completabas la tarde,
y anda queran delicaos, techaban unas miradas, huuuy, por el olor quechábanos ya sabían
de donde veniános, hacianos unas lumbradas que allí sahumaba
todo el mundo, y claro hasta cabía brasas pues rosnábanos, en ese
momento sentaos en corro alrededor della contábanos cuentos, hablábanos de las chicas
que nos gustaban, eso si cuando las teníanos delante de los nuestros hocicos
éramos unos sampanes y unos sampabardas nunca les
decianos nada, resultao final, que se nos escaparon todas.
Además en la
tertulia urdianos planes, y no había perras, pensemos que 5 días de
asueto y sin una perrina eran muchos días, así es que empezó a rondarnos pedrobotero,
y a cizañarnos, anda que necesitábanos nosotros mucho embisque,
si a la primera insinuación ya nos había convencido, y decidimos que el Viernes cuando
pasaran el cepillo, que luego lo dejaban al lao del altar, le harianos una sangría,
estuvimos dándole al dengue y no enebrábanos, y de
pronto, ¡¡equilicual!!, allí estaba y la urdimos de
la siguiente forma:
Sergi
(epd) que andaba con muletas, por aquellas fechas, sería el restrallete,
así es que llegó el día de autos, la Iglesia como todos los días de bote en bote,
llegó la hora de pasar el cepillo, las tinieblas se cernían dentro, golia
a cera, incienso, y todo lo demás y las carracas ya habían dao la murga, toda la
feligresía estaba temerosa, porque el cura de Alija te acoquinaba y
acojona.., pasó el cesto-cepillo y allí fueron dejando sus monedas, uno una perrina,
el vecino 3 perronas, una beata 2 reales de agujero,
otra 1 real también de agujero, había candar a emburrriones, el que
había más allá, una rubia, hasta un billete de 5 pesetas había,
aunque yo creo quel duro lo habían puesto pa embiscar a la gente, de
reclamo, el cepillo estaba por la metá y todo ello quedó frente al
altar, allí junto al segundo escalón, encima dun taburete, tal y como
lo habianos urdido, si todos éranos sacristanes de a peseta, queso era lo que nos pagaba
después de toda una semana de ayudar a misa, aunque también le bebianos el vino, aquel
vino blanco, que a nosotros nos parecía ambrosía, y es que Don
Salustiano era diábetico y por eso bebía vino blanco en las consagraciones, le tenianos
las vinajeras más escurridas que la teta de una vaca con jato de
idem. |
Al poco pasó Sergi por delante, renqueante y
como si se le hubiera estornicao un pié fue a esmorniarse
encima del taburete que tenía el cepillo, y ala... lo esfandangó todo,
las perronas, perrinas, realines y rubias
rulando por entre los recrinatorios y las parroquianas,
hasta de una galocha saquemos 1 rubia, miremos hasta
debajo de las sayas en busca de perras, entonces la parte delantera de la
Iglesia estaba destinada a las mujeres, los hombres se ponían atrás debajo del coro y en
los laterales, no había adelante bancos y las mujeres iban con sus recrinatorios,
nosotros en vez de ir a socorrer al esmorniao que hacía unos esparajismos
de dolor como si fuera verdad lo que le pasaba, fue sublime, hizo unas comedias de premio
grande, nos fuimos rápidos a rebusco y atropemos el
contenido del cepillo, y entre col y col una manzana, con cuidadín
dejemos la cesta con las perras en el mismo sitio de donde sabía caído, y hasta nos presinemos,
y cuando acabó la misa nos juntemos contando el rebusco, habíanos
cogido 25,60 pesetas, además entre los nueve habianos juntao 4,50 pesetas más, éranos
los amos del mundo, de nuevo aparecían los 30 chavos. Fuimos al estanco y
compremos tabaco, uno del mentolao, un cuarterón, 3 peninsulares,
2 cajas de mixtos, tenianos también el chisquero de
martillo y le habiános hechao gasolina del piva, así es que por chiscar
no había poblema, compremos en el bar 3 gasiosas manchadas y unas tapas
de sardinas enfoscadas, y nos marchenos a las cuevas abandonadas del
caño, a fumarnos el tabaco y churriar las gasiosas, el Viernes nos
fumemos el paquete de mentolao, hubo mucho churri, mucho murri y mucho tron,
quedemos pa el Sábado continuar con esa machorra adelantada, y aún ese día hubo gasiosas
manchadas y cacagüeses, además dimos fin con todo el tabaco,
los fumarros corrían como en día de proclamo y claro
acabó pasando lo que tenía que pasar, que enganchemos una cogorza
de tabaco que nos dejó esfarrumaos.
Pasó la Semana
Santa y nosotros éranos tumbas, el pecao y el secreto era nuestro, pero como siempre
ocurre, alguno de nosotros creyó aquello de que más vale llegar tarde a misa que
trempano a los infiernos, y pensando que estaría en pecao mortal, en una desas
confesiones a Don Salustiano, vino a confesarlo, y mira por donde le contó el expolio del
cepillo, y además le dio el nombre de todos los intervinientes, la cantidad de dinero y
en que la habíanos gastao, debió abobecerlo D. Salustiano porque
fumaba mucho y cuando te echaba el aliento en las confesiones te dejaba tarumba,
y creo que éste fuera el motivo de la su confesión, que entre que lechó el
aliento abobeciéndolo y seguramente le retorció el oído, lo dejó bregao.
¡¡Ay madrica!! estábanos perdidos, no teníanos escapatoria, se cumpliría el famoso
juramento leonés de la rapazería "lo mismo peca el que
mata quelque tira de la pata", todos condenaos.
Y loquera un
secreto de confesión, acabó siendo una yera a voces, mis padres tuvon
que pagar 8 pesetas por la mi trastada, y los padres de los demás lo
mismo, porque nosotros no tenianos credibilidad, y yo me llevé una buena felpa,
igual quelos demás, y menos mal que ya no estaba la Santa Inquisición, porque igual nos capaban,
así es que Don Salustiano que no había invertido nada, nos esfilpó 72
pesetas, nos obligó a confesarnos a todos, y nos puso unas penitencias questuvimos un
año cumpliéndolas entre rosarios y misas y además desde el púlpito un domingo nos puso
en el papus, echó el pregón y todo contra nosotros,
nos llamó pendularios y herejes, andé oyendo un
montón de días quemivan a echar una mancha en la cartilla, yo pensaba
que sería en la escolar quera la única que tenía, y me profiaron tanto
que andé ayudando a misa 2 meses sin que me pagara nada, eso sí, siempre me ponía al
lao izquierdo, desta manera lo pillaba a contramano porque cada vez que
levantaba las manos yo me espantaba como los gatos, además que yo
siempre tuve poblemas pa saber cuando había quesquilar, y faltó poco,
no nos escomulgaron de casualidad, le debió parecer mal que fumáranos más quél.
Lo que yo saqué
de todo este episodio, además de la somanta felpuda, el ayudar a misa
sin cobrar y que estuvieran sin darme oficialmente ni una perrina durante
al menos 3 meses, hasta que pagara las 8 pesetas, el haber corrido con mis amigos una
aventura que hoy me parece excelente, es que no he sido fumador habitual, aunque ahora me
lo estoy replanteando y a lo mejor me puede pasar lo que a Diego de Triana ilustre marino
que en 1493 fue procesao por la S.I. por tener relaciones con Belcebú y Polifemo, el
delito que se le imputaba era echar humo por la boca, y ¿quienes echaban humo por la su
boca?, pues los que venían del infierno, entonces no se llamaba fumar, por los servicios
prestaos fue absuelto, cuando dé el paso espero que me pase lo mismo en cuanto a la
absolución.
Habiendo
cumplido el deber que me autoimpuse en el lazareto del respeto, quiero
dejar claro lo siguiente:
En lo sucesivo solo
figurarán en mis escritos las personas que me lo han autorizado expresamente, no quiero
que se malinterprete que en los sucesivo va a ser una crónica para nombrar a los
componentes de mi familia o amigos, los cuales me han autorizao a mencionarlos sin
restricción ninguna, yo por mi parte lo haré con respeto y cariño, tampoco me importa
mencionar a cualquiera que cuando nos veamos en Alija o por el medio que él, ella, o ello
lo considere oportuno y me lo haga saber, habiendo tenido la vivencia que se exponga
juntos, y por encima de todo podéis criticarme, tener diferencias de opinión conmigo,
corregir mis lapsus, eso si reiros porque la vida es muy breve y vamos a ser todos
aparcaos, probes, ricos, monines, picios, espabilaos, adobes, gualdiones, tusos, mozos,
viejos, Don Soy, Don Tengo, Don Voy y Don Vengo, uno de los lemas de Mundico es "si
me critican que me critiquen, yo no fuéndolo".
AVIV
ALIJA Y AL ETNEG NOC ATSAC |