J. Von Mueldelas
El Partido Colorao In Memoriam El Pollo de Alija Letur Silvana Mangano Instancia Celeste Castigo Divino A mi Primo Mundo, Modesto .. El Bidón de Leche A mi paisana Eva La Navidad Villancicos Bur.. La Matanza J. Von Mueldelas Estraperlo en el .. Herejía en Joligüí Viernes de Dol.. Corrida en las G. El Día del Cristo Lo volveremos a.. El Viaje de Novios Viaje a los Reg.. El Pregón El Plantío de los .. Alija Furgol Club Peladillas en la .. El Santo dl Noria Me Niego a Cam.. Die Lunae .. La Boda Alijana Blas de recular nada La Pérdida El Perdigón Chico Albérchigos Luneros

Joseph Von Mueldelas 17/Enero/2007 - 15:15
     ran tiempos en que los medios de comunicación como los conocemos hoy en la actualidad, solo eran proyectos e ilusiones, nosotros ni siquiera sabianos que pudieran existir, nuestros contactos con el exterior eran las arradios (y que por mucho que los oyéramos no entendiamos nada, porque hablaban en mayor, no sé como nos las arreglábanos que siempre había ropa tendida, ¿que significaría esto?), mucho después vino la televisión pero a ella nosotros no tenianos acceso, había dos en todo el pueblo y estaban en los bares eran para los hombres, ni siquiera las mujeres iban a los bares y mucho menos los rapaces(as) nuestro contacto con el exterior se limitaba a los autos de Ramos y Vivas, el cine (bien mirado éramos unos privilegiaos en comparanza con otros pueblos) y aquellos maravillosos cuentos de Roberto Alcázar y Pedrin, de Flash Gordón, Hazañas Bélicas, Mendoza Colt, El Guerrero del Antifaz, El Capitán Trueno, El Cachorro, El Jabato, Superman, DDT, Pumby, Pulgarcito, TBO, el Rin Tin Tin y las novelas del Febei y de Marcial Lafuente, con aquellos pistoleros y serfifs, porque así es como le deciámos nosotros al sherif y que nos traían de La Bañeza  (los sábados) o de Benavente (los jueves), cuando algunos de nuestros familiares iban ha hacer las compras de lo que no había en los comercios de Alija.

     Podíanos hacernos con cuentos nuevos 2 ó 3 veces al año, aquella peseta que valía cada ejemplar no estaba a nuestro alcance así como así, nosotros por ello no nos apurábanos, los cambiábamos entre nosotros y asi leíamos todos los ejemplares diferentes. De aquí salían nuestras cosas, con muchas limitaciones, pero eran las nuestras cosas, las nuestras ilusiones, era grandioso, supremo.

     De uno de estos silabarios nuestros salió la idea de hacer un cuete espacial, en el TBO había  un apartao que dirigía un tal Frank de Copenhagge, y que era inventor, hacía cada telar, que de lo fácil que eran, después de muchos ringurangos, ¡¡ equilicual !! , que funcionaban, y en uno de éstos, vimos ese cuete, sin tripulación, pero que subía a una altura extratosférica, y aquí empecemos a urdirla y ha darle vueltas, y por fín decidimos hacerlo, y si salía mal, seguiriamos el principio que nos hermanaba, lo mismo peca el que mata quel que tira de la pata, así es que seríanos mudos sobre ello.. habiendo tomao la determinación de hacerla realidad, lo organicemos de la siguiente manera:

LA SALA DEL PROYECTO Y EL LABORATORIO: sería la pocilga, que había acabao la temporada del cocho y estaba huérfana temporálmente, así es que la limpiemos bien, con el flí echemos zotal por todos los sitios, además quememos azúcar pa que hubiera buenos olores, allí metimos una camilla vieja, con brasero y un candil de acetileno, 3 velones y empecemos a darle trabajo al piso alto entre los tres.

EL INGENIERO JEFE: sería Pepín Mueldelas, que sabía poner plomos solo, desde entonces sería Joseph Von Mueldelas, y además ponía la casa y la mayoría de la pona que costaría el proyecto. Y sabía jugar al ajedrez como Arturito Pomar, yo cuando me ponía a jugar con él nada más veía cuadros, no entendía los brincos, ¡¡ ahora que lo pienso !! ¿no me harías trampas, Muelde?.

EL PREPARADOR DE LA TRIPULACION: sería Nardi Borreguero, que le gustaban mucho los animales y además conocáa sus flaquezas y debilidades, les hablaba y le hacían caso, que tío más grande.

EL CABO FURRIEL Y ENCARGAO DE LA LOGISTICA: sería Mundico Chori, que sabía clavar puntas con la zuela y además tenía buenos contactos, sobre todo en la pared de su tio Lisardo, que andaba siempre a la calambria y tenía esperiencia, además de tener contactos exteriores, porque era el que repartía los avisos de conferencia y los telegramas.

LA ZONA DE ENTRENAMIENTO DE TRIPULANTES: todo se haría en casa de Pepín, quentonces vivía en el Cristo, en aquel caserón con aquella huerta tan grande que llegaba hasta El Calce, allí podianos hacer de todo, y naide nos decía nada. Eso sí, con precaución porque no era custión de pregonar lo que hacianos, lo buriábanos todo buscando atropos pal cuete, queriámos hasta ponerle un pipo pa que pipara aunque lo máximo que conseguimos fue un timbre de bicicleta, porque no conseguimos que la rana timbrara. No lo pusimos, que sinó con timbre que iba el cuete.

LA ZONA DE PRUEBAS Y LANZAMIENTO: la caseta de las bombas en la cuesta, que estaba vacia y por allí no iban ni las águilas, además había buenas vistas, espacio suficiente y nos daba tiempo a salir corriendo adonde nos diera la gana en caso de emergencia. Tenianos presente el dicho de que el ratón que nada más conoce un ujero es bocao de gato.

LA PONA: empecemos con 3 pesetas, una que pusimos cada uno, y en caso de reculada se perdía, así es que había que tirar hasta el final porque aparte de ser amigos, teníanos que crear compromiso y seriedad en la empresa.

     Y empezemos todos los telares, Pepín diseñó un cuete que aquello iba a ser el comienzo de la era estelar dende Alija, con una botija de aceite, nos hizo Lisardo el estañador un telar, que aquello era la décima maravilla de la ingieneria, luego nosotros la recubrimos con papel de los paquetes de tabaco y lo peguemos con colinón casero que tenianos, quedó de un reluciente deslumbrante, además las aletas que se las habianos hecho de madera, las pintemos con cal que había allí de haber encalao el verano anterior y le pusimos tres cudillos de bomba que los habianos atropao en la última Minerva como propulsores.

     ¡¡Pero surgió el primer poblema!!, no dábanos con la fórmula de la pólvora, que sería el impulsor que utilizaríanos, cada prueba era un fracaso, a Doña Rosalina la teníanos mu mosqueada con tanto ir a comprar potasio pa las llagas, así que hizo una mezcla de nitrato de chile de un saco que tenía su padre en casa pa echarlo en las tierras (si lo hubiéranos utilizao como fertilizante todo el que gastemos, habrianos cubierto 8 embelgas u 9), potasio que comprábanos pa las llagas y azufre, del de azufrar las parras, en el mortero hacía unos enjuagues, le daba unos tumbanazos a toda la mezcla que nunca explotó, sería por el escapulario de Santa Bárbara que yo llevaba puesto. Entre el escapulario y que antes de empezar echábanos el responso estábanos bendecidos y iluminaos.

     Yo no se como estarían las sopas cuando majaba su madre los ajos en él, no tenemos conocimiento de que hubiera quejas del sabor, en aquellos tiempos la comida era mejor, pero que mucho mejor que ahora, aonde vamos a parar, todo sabía mucho mejor, como no había otra cosa, ¿con que lo comparábanos?.

     Después de cada intento, al día siguiente en la escuela, estábanos dale que te pego al dengue, y mirando en el diccionario y los libros la fórmula de la pólvora, pero no había manera, Don Cadierno nos pegó más de un croco porque estábanos en las sampabardas. Si hasta un día Muelde cuando salimos a leer dijo que había un pintor que se llamaba Morillo, y yo dije en vez de lupa, piedra lipe, en que estariános pensando, y encima profiábanos así es que nos daba a probar el negrillo que nos dejaba suaves.

     Probemos con carburo, pero aquello pegaba unos lambriaos que nos enfoscaba de barro además de que aquello no impulsaba a su gusto. Y la pólvora lo único que hacía era ffffffssssssssssssssflop!!    y ardía haciendo un humo que parecía niebla y un olor a pelo quemao que abobecía, pero no había fuerza.

     Vaciemos 2 cajas de cartuchos y le quitemos la pólvora aquella de mostacilla, y la mezclemos con la casera, pero que si quieres arroz, aquello no subía a nuestro gusto, no era bastante, había que seguir, y los cudillos cada vez estaban más esfandangaos, así es que los reforzó con sabuco, bramante y un alambre, aquello daba sensación de fortaleza. Además le añadiriamos salitre que alguien nos lo había dicho que era lo que nos faltaba.

     En la farmacia Doña Rosalina y don Germán, cada vez más moscas con nosotros, porque cada vez ibanos uno y siempre era la misma causa de la compra, siempre eran las compras en Lunes que era cuando disponíanos de saldo, ya que el domingo no ibanos al cine y el importe de la entrada era la financiación del proyecto.

     Un día desde la caseta de las bombas, el cuete subió, subió y subió, y nosotros como sampanes mirando, y siguiéndolo, cuando nos dimos cuenta estábanos en el caño, que es donde aterrizó encima de uno de los árboles que allí había, y se esfandangó, el poblema vinó después cuando no se acordaba de la cantidad que había puesto, así es que tuvimos que volver a hacer pesajes con la romana pa ver cual era la cantidad. Lo apuntemos todo en las pizarras, y gastemos 2 pizarrínes de todo lo que escribimos.

     Y tuvimos que volver a rehacer la carcasa del cuete y lo pintemos de color blanco con cal, de la misma que la otra vez, la punta de color negro con un corcho quemao.

     De otra parte teníanos a la rana abobecida, la metíanos en un barriñon y le dábanos unas vueltas como si estuviera en una lavadora de las de ahora, otras veces metianos en un serillo el barreñon, pa que no se rompiera, le dábanos 3 ó 4 vueltas y luego la soltábanos, se pegaba unos tumbanazos que después de aquello, haría el viaje sin ningún poblema, porque la rana sobrevivió a todo.

     Pero él no estaba muy conforme con que fuera una rana, así es que también entrenemos a un gato lacenero y lo pusimos cuatro veces en la máquina de limpiar, le dimos una somanta de vueltas que el pobre salia con los pelos como escarpias, parecía que estaba borracho el animalico, se iba dando tumbos hasta la cocina de chapa y allí se metía en el serón al lao de la moña, quedándose espatarrao, al cuitadín le dábanos unas friegas con vinagre y hacianos el conjuro alijano pa curar los mamporros, sana bubica sana con unto de rana sinó sanas hoy sanarás mañana. Además con el fuelle le dábanos aire pa que mantuviera la temperatura y no senos abobeciera, no sabemos si era efectivo o no, pero al otro día estaba preparao pa la lucha, debía ser primo de la cabra de la Legión.

     Un día lo metimos en un talegón atao al cigüeñal del pozo y lo bajemos de golpe hasta el agua, sin hundirlo y vimos que aguantaba bien la caida, esta operación la repetimos varias veces más, pero el gato se estaba engarniando el probetico y nos preocupemos, porque los gatos además son mu profiaos y mu rezungones, éste se nos escapó un día y ya no lo volvimos a ver, debió de decir ¡¡que os den morcilla a los tres, a mi no me arruináis más!!.

     Así es que se nos quedó la rana, pero Nardi era mu previsor, nos fuimos al reguero y pesquemos otras 3 más, y a él le daba lo mismo como el barriñon tenía sitio pa las cuatro, allá que las metíanos a todas juntas y empezaba el entreno, hoy a sobaquillo y mañana en la limpiadora, les dimos una felpa a las pobres ranas, cada 3 ó 4 vueltas mirábanos a ver que decían, y nos echaban unas miradas, tenían los ojos salidos de tanta vuelta como les dabanos.

     Estuvimos preparando la rampa de lanzamiento con unas cajas del fresco cerca de la caseta de las bombas, que ese sería nuestro refugio, y encaremos el cuete a las Vecillas ya que el aire siempre era favorable a esa zona y le ayudaría en su desplazamiento, pero que previsor era este Pepín, cómo dominaba la situación el tío.

     Y llegó la tarde, después de la escuela allá que fuimos los tres con otros amigos, el cuete lo habianos bautizao con el nombre del EMBURRION UNO, habianos hecho una torcida que sería la mecha. La tuvimos en una lata de escabeche vacía que habíanos hechao gasolina de un garrafón de medio cántaro que tenía su padre pal Piva y allí la dejemos que se aborbara bien pa que rulara el día que la chiscáramos, carguemos la pólvora en los cudillos y hicimos tres depósitos más de pólvora con unas cajas de mistos, metimos la rana en la parte delantera, le habianos hecho un asiento con una chapa de las cajas de betún y la atemos con un bramante, iba mas tiesa que un sansirolé enmedio de los maizales.

     Hicimos cuenta atrás y todo, 9, 8 , 7 , 6 , 5, 4, 3, 2, 1, chisca, y chiscó la torcida, se apagó y volvimos otra vez al inicio, y así anduvimos 5 ó 6 veces porque la torcida no tiraba, hasta que empezó a chisporrotear gastemos media caja de mistos, el chisquero de martillo era un cacharro, y en vez de subir, lo que hizo fué pegar un petardazo, que el cuete se marchó todo esfandangao a la cagüergana, la rana salió ilesa y la llevemos al reguero en compañía de las otras tres, estuvieron toda la noche cantando, bueno a lo mejor nos estaban insultando por lo que les habianos hecho, aunque Nardi lo intentó no pudo traducirlas.

     Nosotros nos fuimos al auto de Vivas a ver si había paquetes, y ya no volvimos a pescudar más por los cuetes. Seguiriámos con otros telares, porque esa era nuestra condición, tenianos que hacernos nosotros el entretenimiento, no había televisión, no había arradio, no tenianos nada material, eso sí, nos tenianos a nosotros mismos, nuestros amigos y amigas, nuestros juegos, y nuestra amistad quera lo mejor de todo.

SI HAY VICTORIA AL VENCER AL ENEMIGO, ES MUCHO MÁS GRANDE Y SATISFACE MAS ESTA VICTORIA CUANDO UNA PERSONA SE VENCE A SI MISMA

AVIV ALIJA Y AL ETNEG NOC ATSAC

 

Galería de Fotos-IGalería de Fotos-IILibro de VisitasLista de CorreosEl ForoEl Mastín Leonés |

Principal Arriba Mapa WEB Guía Servicios Enlaces Contacto
Copyright © 2004 por Blas Molero Hidalgo. Reservados todos los derechos. Revisado: domingo, 06 enero 2008.