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  peladillas en la cuesta Comonte 12/Agosto/2007 - 10:21
     ue cerquina andaba ya el domingo ó cualquier otro día de fiesta, y dende la última granizada de cantos habida entre el rapacerío de ambos pueblos, ardían los deseos de retomar el desafio onde había quedao la última vez.

     ¿Quién habría ganao?

     En el último pedrisco y en el descanso que se hizo pa rebuscar y amontonar cantos, ibanos empataos a 12 cuqueros, 3 escalabraos, un esmorniao y dos abobecidos, teniendo en cuenta el recuento de los achisbadores del fragoneo cruzao, los moqueros anudaos a las nuestras gorjas distinguian los ilesos de los esfandagaos, cuando llegara el su momento el moquero cambiaría de lugar, acudiendo a taponar el resultao del beso de la piedra, porqué las piedras besaban, !! oñó !! que besazos más sonoros y apretujaos daban, detrás del besín en las nuestras cabezas (porquéra la cabeza lo que más se buscaba) quedábanos truenaos y empiezaban a esquilar en la nuestra cabeza, detrás deste toque aparecía la bandada de vencejos ó pardales que andaban enredando al corro de la patata enrededor della, por más que alargábanos la mano no pillemos nunca ninguno, los ojos hacian chirivitas como las bolinas de anis, con una telina blanca que parecíanos una tenca a punto de goler, quedábanos abobecidos un ratín, y en habiendo vuelto en sí con el cadajón que nos ponían en la nariz, volvíanos enseguida a retomar los cantos y formar parte del fragor del desafío, el achisbador nos recordaba nuestro deber,  la pasión, la lealtad y el compromiso a los nuestros compañeros de sitio sencargaban de lo demás, como si tuvieran dao cuerda, con más ardor y arrojo quendenantes volvías a la yera.

     Con estos recuerdos los lebreles de ambos bandos estábanos urdiendo en la escuela el prósimo encuentro, esta vez no habría empate, decíanos los rapaces dambos pueblos, este domingo tendrán que llevarlos al su pueblo en carros, menudos carraos que van a llevar porqué les vamos a dar una somanta de cantazos que va a parecer aquello la batalla de Baterlú, de tanta baja cumu van a tener, y tanto canto como les vamos hacer engullir, este era más ó menos el pensamiento dambos bandos, luego sesfandangaría todo y saldría dotra manera, porqué los rivales ni eran fatos ni mucho menos usaban el principio gallinero (soldao cuye vale pa otra guerra), allí todos aguantábanos hasta el final.

     El guante desafiador iva y venía dún pueblo a otro precísamente en un carro, un carro que curiósamente iba cargao de talegas con ogazas de pan, bregao y candeal, costales con harina y alguna que otra torta con azúcar por encima, las otras tortas no se sabe donde iban, pero iban, yel correo era Nano, si Nano el panadero, que nos ponía por su medio en contacto a unos y a otros, que nos daba calambria, inflamaba los ánimos y nos embiscaba en uno y otro lugar, era tanta la impaciencia, andaríanos ya en vísperas porquén las nuestras casas lo notaban y oías como hablaban entredellos (los nuestros padres), "¡¡que les pasará a los rapaces que parece como si tuvieran los cocos voleros!!, ¿les habrá sentao algo mal?", la gasolina del Piva y los chisqueros no era tan inflamable como los nuestros ánimos, era el correo del zar (de los zar-zaquemaos) el que había fijao día y hora, domingo a la hora de las cinco, en la cuesta de Comonte, rebatina de peladillas, que no senteren los nuestro padres porqué lo más seguro es que acabaremos no solo escalabraos sinó con los lomos y los cadriles medidos por la cincha, el dogal y con 4 ó 5 sornabirones y güipas por cabeza,  desta manera iríanos a la cama calientes, y no era esta la nuestra intención, pensábanos igual en Alija quen Comonte, porqué los nuestros padres eran iguales en los dos pueblos y si tenían que intercambiarse los rapaces pazufrarles, no les importaba, competirían entredellos paver quién había arreao más, ¡¡menudos eran los calafates!!. Jobar los rapaces de la mi época nunca tuvimos derechos, todos nos mandaban, y todos nos daban la "propina" si protestabas, la respuesta era "¡¡algo habrás hecho, toma otro mosquilón, rezungón, queres un rezungón!!", semos la generación de los obedientes, mecagüendiez ya estoy hasta la minga de tanto ¡¡si señor y mande Usted!!, protesto.

     Así es que toda la semana habíanos andao afinando la puntería, a sobaquillo llegábanos más pero perdíanos punteria, las jícaras y las bombillas de 25 wáteres que alumbraban las calles daban fé del nuestro entrenamiento, algún que otro cristal de más dún ventanuco sufrió los nuestros ardores, las arquetas estaban bien ajustadas, las gomas reforzadas con gordón del 7,  las ondas con la pelleja bien engrasada (como decíanos en mi niñez ¿con que mató Cain a Abel?  y contestábanos, con una amoto, ¡¡ala!!, si fué con una onda, nosotros añadianos que no valía decir la marca).

     Aquello acababa tomando forma, algunos propuson acolchar un orinal pa ponérselo en la cabeza, pero eso era un signo de cobardía y miedo, había quir a pelote quera como siempre habían sido estos duelos, además los oplitas cuando iban a la guerra iban encarnetas, no íbanos nosotros a ser menos, y encima teníanos que presumir de cuquero delante de las rapazas, si es que teníanos la suerte de cabecear alguna piedra, porqué claro tú presumías dun cuquero pero al contrario le habías hecho dos por lo menos, así que 2 a 1 a mi favor, ese sería el comentario, había que alcanzar el estatus de escalabrau en defensa de la raya.

     Por fín llegaba el día de autos, concentración en el cine, allí habíanos llegao con más puntualidá que a  la escuela todo el rapacerío, ni en los bautizos habíanos tantos y eso que aquí no había rebatina, naide quería perdérselo, aver que ibas a contar sinó habías estao en la cuesta, desta manera salía la confradía hacía el campo de batalla, ánimos exultantes. Si algún mayor preguntaba ¿adonde vás Mundico? pues mire, vamos a almendrucus y a juegar al fúrgol  a las eras de Zaniego, había que despistar, siban a enterar los de Comonte. 

     Cuando trasponíanos la cumbre de la cuesta del caserío allí estaban, aquello no era la fata morgana, no, no era un espejismo, eran reales, auténticos falaganes, con sus petos altivos mostrándose desafiantes, la jarca de Comonte vociaba sobre la cuesta,  lanzando gritos y soflamas blandiendo los sus cacharros y allí íbanos el rapacerío de Alija con la misma disposición y los mismos telares, que algarabía montábanos,  alli se habían reunido tambien las lagartijas y los fardachos pa ver el duelo de la cuesta y hacer las sus apuestas, tenían el chiringuito de las apuestas debajo del peñasco que hay cerca de la viña, allí apostaban entredellas los saltones, melucas, arañones y grillos reales que llevaban, apostaban a todo, al primer cuquero, al primer esmorniao, la primera reculada y sobre todo al ganador final, quera lo que más pagaba, la segunda vez que hubo batalla, una abubilla de Verdenosa que jugó al empate se llevó todo el fardel y quebró la banca, menudo torzón que cojió, dende entonces y como era el resultao que más se daba no ganaban mucho, pero hacían un colorido y un bulto del duelo, supremo.

     Así es que después de saludarnos  (porquéso sí, nosotros teníanos mucho farplai en ambos pueblos, eso lo habianos visto en el nodo,  no sabíanos lo que significaba pero quedaba mu bien, le daba mucho lustre al duelo) y rezar el responso  pa que San Barreno (todos llevábanos un escapulario suyo) nos protegiera, después desto nos afanábanos en hacer el correspondiente rebusco de cantos y piedras (además de las que llevávanos en el bolso ya  "modelo chinga planina" que eran superiores, del calibre "puñoparabellum"), y poniéndonos un bando del otro a  103 pasos, los dos achisbadores daban la orden de ¡¡preparaos, listos ya, canto!! y empiezaban a vuelar los cantos dún lao pal otro, ¡¡toma cantazo infiel!!, ¡¡ahí va una peladilla melón!!, ¡¡uy esta ha pasao de refilón, sinó magacho mesmornia!!, ¡¡mira que pancuazo shadao ese!!, con el fragor del canterío reculaba un grupo y el otro se crecía, cuando de pronto, decían, ¡¡un momento, un momento, parar que no tenemos piedras pa continuar!!, ¡¡alto!!, y se paraba la refriega, todos a hacer un montón de piedras pa remitírselas al contrario, aver si había suerte y le hacías un cuquero aunque fuera en el cornote,  cosa muy dificil porqué allí naide daba la espalda, pero ya en esta primera parada se veían moqueros en la frente, algunos mancaos y estornicaos a tutiplé, la cosa iba bien, y como siempre, a la par.

     Las apuestas echaban humo, y los fardachos corredores animaban a los más roñosos a gastarse los grillos reales.

     De nuevo ¡¡canto!! y vuelta a mandarnos cantazos dún lao pal otro, ¡¡ahí va esa acedera, cómetela!!, ¡¡toma tú esta agabanza!!, de vez en cuando ¡¡ay que mhan escalabrao!!, no seas milindrin y sigue tirando piedras que nos van a tomar Zaniego u Comonte, dependía de quien estuviera blandiendo la cacha,  y así entre recesos, cantazos, cuqueros, escalabros, bubas y azoramientos pasábanos la tarde, hasta que alguien decía, ¡¡qué, ¿tenéis bastante?, pues hasta el prósimo día!!, y antes de marcharnos los puños se crispaban y las voces amenazantes venían a decir ¡¡ya veréis cuando os cojamos la prósima vez,  os vamos a esfarrapar vivos, os váis a enterar!!, ¡¡menuda trunda les heimos dao!!, ¡¡¿viste el cantazo que le pegué a aquel  gualdión que llevaba puesto el niqui verde?, sangraba como los cochos!!, esa era la tertulia que llevávanos y asi llegábanos a las nuestras casas a comernos las sopas.

     Si había cuquero, había quentrar como las murias, con cuidadín en la cocina de horno, llegando  al sitio más oscuro, detrás del caldero de los cochos paqué naide te viera y hiciera preguntas que trajeran de nuevo un recorderis,  mejor que todo quedara como estaba ya habría tiempo pa mejorar, si estaba el patriarca más cuidadín entavía,  golia la sangre como los tiburones y no queríanos oir aquello de ¿onde has andao enredando que tienes un cuquero en la tú cabeza?, ¡¡uy, que cortada más grande!!, ¡¡mujer, esparrámale  un poco vinagre a este tarambana no se le vaya a infestar y tengamos que ponerle la tetánica!!, cómo picaba el condenao, solo le faltaba echar un puñadín de sal paquéstuviera completa la ensalada, descargada la pregunta  de sopetón, con aquellas miradas inquisitoriales y aquellos bufidos, el trance era de zarabeto supremo, empezaría   el morse a decir mi, mi, mi, mi, mi, mi........................................ hasta que llegaba la ocurrencia: "!!mire.... es questuve debajo del tenao tirando del pantalón y había un sardón escoligando, no me dí cuenta y me raspó en la cabeza!!". Si pasaba, pasaba, sinó el tercer grado estaba asegurao y la sentencia se ejecutaba a continuación y por el medio, mecagüen diez que siempre era condenatoria, no había piedad pa nosotros los menesterosos, y que nos importaban todos estos telares si habíanos esprimentao otra vez el nirvana, onde siba a estar mejor aunque te dieran una felpa.

     Y al día siguiente en el recreo volvíanos a las andadas, en los corrillos se oía, menuda paliza que les dimos ayer a los de ............, ¡¡no pararon de correr hasta la raya!!, ¡¡jobar, marcharon más de la metá escalabraos y la otra metá  como si hubieran visto al hombre del saco!!.

     A ver Nano ¿cuando vas a Comonte?, pues les dices que  el prósimo Jueves qués fiesta y no tenemos Escuela, si les viene bien a la hora y el sitio de costumbre, ¡¡CANTAZOS A GRANEL!!, alli de nuevo volveríanos a estar, las primeras palabras que se cruzaban en la cuesta Comonte entrambas jarcas era.... ¿os acordáis de la última felpa que os dimos? corriais como los quincetos, ¡¡ya veréis, ya veréis hoy !!, y de nuevo dale que te pego al dengue.

VIVA ALIJA Y LA GENTE CON CASTA

 

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