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  viaje a los regueros 06/Junio/2007 - 12:03
     ba a ser el primer viaje que hacía mas largo que Benavente ó La Bañeza, estaba todo azarao y sin dormir dende hacía 4 noches, solo de pensarlo.

    Lleguemos trempanico a un caserío con muchos corredores onde habia  mucha gente con maletas, serillos y talegas, iban corriendo dun lao pal otro, se escuchaban voces por todos los laos, campanillas y pipos, yo iba más chulo cun talegón con mi cabás pa la cuchilla palmera y el costal con la ropa, aún llevaba el prendedor en el camal derecho pa que no me lo esfarrapara la cadena de la orbea, porqué lleguemos en bicicleta hasta esta finca , fuimos por un sitio que tenía una correa que te llevaba como los sacos, al final había un apeadero con revisora que nos picó el billete y justo delante apareció una pradera de cemento onde había muchos aroplanos, nos montemos en el coche de ramos que nos llevó al pié duno dellos, yo que abarruntaba que me querían emburriar pa el, me puse cabezudo y me negué a subir a aquel telar con alas, todos me profiaban que no pasaba nada, tanta bulla que formemos con el foli de la subida, que vinon dos langariones de la santa aviación y me cogieron como un saco de candeal en el molino, subiéndome hasta la panza del aparato, allí me sentaron en un taburete de pellejo, me puson una cincha y me ataron a una argolla, además me puson un pañuelo como a los burros cuando los atan a la lanza de la noria, me dijon así no te vas a marear, pero yo los engañé y me quedé como los caballos de los picadores con un ojo solo tapao, pa buriar por el otro, allí mismo empecé a rezarle a San Jonás.

    Aquel telar empezó a moverse y ha hacer ruido, se empicó y me vino la sensación de que estaba escolingando en el aire, todo el bandullo me sencogió, empezó a retalar por la arradio un señor que vino a decirnos a los golondrinos, vuelaramos a veinte mil piés, ¿yo dije eso que será, la altura de la Torre más ó menos?, la velocidá será de 500 millas por hora, otra vez a hacer poblemas ¿una milla será igual a una legua?, jobar ¿aver si esto en vez dun aroplano son las botas de siete leguas?, cuando este telar empezó a subir, a subir y a subir, cada vez sacían más piquiñines todo lo que había abajo, uy, esto está más alto, porqué yo cuando subo al campanario y miro pabajo conozco a la gente, !!ay madrica en que telar me han metido, y encima atao!!, esto no son las botas del misín.

    Al poco rato pasó una rapaza mu monina, mu apañadica, dando chupos y aguardiente, lo digo porqué los vasos eran mu piquiñines, pensando yo ¿de quién será el poclamo? habíanos allí tantos parroquianos, vete tú a saber, yo no estaba pa bodas, como me vería la zagala de desteñido que me preguntó si me pasaba algo.

    El único ruido que pude trasmitir fué el claclaclaclaclá de los tumbanazos que daban los mis caneros unos contra otros, si que le intenté decir "hay monina, yo quiero bajarme destos caballitos", pero no fuí capaz de restolar nada, la saliba me se fué pa la golosa, además retemblaba de la friura quel miedo me hacía pasar, debía tener una cara de mielero vendiendo cera, que la rapacina me tomó de afijao de vuelo y se compadeció de mi trayéndome un parche de sor virginia pa la frente y un cernadero mojao pal cornote que me alivió un poco, allí fueron a verme todos los que guiaban el aroplano, hasta me dijon que si  quería me llevaban al retrete, yo me hice el chulo mirando por el ventanuco, del susté que me llevé sornié todo el airé que pudé, lo que ví fueron unas motas de algodón, al fondo pero muy hondo, estaba azul, sería el cielo digo yo ¿estaríanos boca abajo y yo no menteraba?.

    Habría pasao el tiempo que se tarda en trillar y recoger una parba, cuando sonó un pipo y empezó a hablar el señor que lo guiaba, yo no sé lo que dijo, pero el aroplano empezó a fincar el churrumorro y yo que veía que íbanos derechos al prao, todo sestaba haciendo grande, cada vez más grande, yo pensaba, nos vamos a esmorniar, agarrándome fuerte al taburete, intentando soltarme de la argolla, pero quiá, aquello estaba muy bien anudao, así es que pensé no se si no se esfandagará este telar, resoplaba el condenao y hacía un ruido que yo pensaba pa mi, le ha debido de hacer perla la bujia del motor, porque parece la mí MV Augusta cuando no quiere carburar, las alas parecían que tenían calambria porqué retemblaban y cada vez haciéndose más grande y más cerca esa pradera de cemento,  toda arrayada que parecía el encerao.

    Oñó que no pasó nada, lleguemos hasta otra pradera de cemento y otros dos gualdiones me desataron de la argolla, de nuevo como un saco que había dejao de ser candeal pa ser harina, mejor salvaos pa las gallinas, me quedé engarniao del trance, acabaron montándome en el coche de vivas, a estas alturas conmigo ya podían hacer lo que quisieran, aunque hubieran hecho comida pa los misines ni me hubiera enterao, la única sustancia que hubieran sacao de mi, seguro quera la cañuta de los güesos.

    De allí me llevaron a un sitio que tenía muchos regueros, nos subieron en un barco, y el barquero tenia una ijada, iba vestido con un niki de rayas, pensé yo ¿éste será el caco Bonifacio?, a ver si nos vá ha hacer algo, y acoché bien el costal y el cabás contra mi, le decían Siro, tenía nombre de galleta el cuitao, además llevaba un pantalón azul mahón, una pañoleta rebujada a las gorjas y un sombrero de paja de los de segar y trillar.

    Allí había un acomodador que nos iba poniendo como los pimientos en la talega, !!eh tú!! yo le dije, !! mande usted !!, ponte aquí, me senté en una banca y detrás estaba el de la ijada, iré con cuidao no me vaya a pinchar, en el mismo barco había unos dulzaineros que tocaban unas canciones mu bonitas y un animador, que raro, aquí en lugar de animadora llevan un animador, que cantaba a pelote, ellos le dicen a capilla, no sé porqué será este nombre porqué no tenía cara de cura ni de sacristán el animador, entre canciones y ijadazos, allí pol medio los regueros lleguemos a un sitio que creo que se llama el caño grande, donde habia muchos barcos como el nuestro, parecía La Vizana, también había muchos dulzaineros y animadores, a lo mejor esto es la romería de Santo Tirso en Mestajas, pero en mojao, aunque yo no ví ninguna ermita ni ningún santo, no sé si sería por los rayos que llevaba en la mi barriga, ó porqué aún no se me había pasao la gindama del aroplano, allí por el medio de los regueros, que son muchos y mú raros porqué no tienen curros ni ranas ni peces, ni juncas, tampoco había tierras pá regarlas, no sé porqué es así, el caso es que volvimos por otros regueros hasta que nos llevaron a una orilla y nos bajemos del barco.

    Habiendo acabao la romería nos llevaron a comer a una posada, donde nos puson fideos queran mu largos, con queso esgranao por encima y tomate, solo había un tenedor y un cuchillo, que raro comer fideos con tenedor, pa mi que aquí hay gato encerrao, ninguno empiezaba a comer así es que le pedí al posadero que me trajera una cuchar, pero quiá, no se dejaban cojer los fideos, resbalaban todos, y mirando de reojo ví como un rapaz había enganchao uno y sin arraparlo se lo iba metiendo poco a poco, así es que dije este es el sistema y te ponen un cuchillo y un tenedor pa enguilgarte a ver si picas. Los mis compañeros estuvon esperando a que pusieran los garbanzos, porqué les daba verguenza comer así, no los hubo y los cuitadines no comieron porqué después de los fideos nos trajon unas guindas que nos comimos hasta los titos y no nos comimos las ñalsas donde las trajon porqué era mimbre de plesiglás, que sinó las comemos también.

    Antes dempezar la colación le pedí al posadero que me trajera una barrila de agua del caño, !! jóbar !! que me cobró por ella 1000 realines de a cincuenta, mesfilpó la metá de la pona, que carero, pa quitarme el digusto empecé a darle al dengue del fideo y aquello funcionó, pero me puse unas foceras de tomate que no me quedó más remedio quir a la palangana, así es que le dije al tabernero que onde estaba, me miró con un desdén que me mandó a un sitio que ponía WC, pensé que mabía mandao al transformador, pero no, allí había una mujerica con un mandil y una talega que me quiso esfilpar otros 200 reales de a veinticinco, me ofrecía un rollo de papel desos de la barbería, yo le dije señora que yo no voy al muradal, además yo traigo canto, no necesito deso, pues ella dale que te pego al dengue y nada que al final le pagué el dinero, yo no sé como se llama este sitio, pero aquí hay que  pagar por todo, yo quera uno de los más listos de la escuela, man engañao, mereido con los que man engañao, les he dao las gracias mientras mengañaban, no lo he notao y encima estoy contento.

    ¿Como se llamarán los deste pueblo? aver si en el prósimo viaje lo averiguo, que magustao la gracia y el salero que tienen.

VIVA ALIJA Y LA GENTE CON CASTA

P.D.
Aún no sé nada de los novios, a lo mejor andan por ahí, si guian los porrones, no es de extrañar porqué estos de brújula llevan una chapa de cerveza con palmo.  Primo, lo que me picó fué una lagarta peluda que me ha dejao un ril sin bomba.

     

 

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