asaron los idus de Marzo y en esta ocasión no cumplieron con el fín
para el que fueron creados, con anterioridad a ellos sumieron en el
dolor y la desesperanza a gentes del nuestro pueblo que sufren la pérdida
del ser querido, su comportamiento fué como esa agua caudalosa que
desborda los márgenes del rio por el que transcurre, arramblando con
todo lo que a su paso encuentra sin importarle el daño, el dolor y la
desesperación con las que devasta a las riveras ysus gentes, actua asi
porqué carece de sentimientos, los augurios esta vez se tornaron
nefastos, infringiendo a padres, esposas hijos, hermanos, tios, nietos,
abuelos, sobrinos, amigos y gentes de bien el dolor por la
ausencia indefinida del ser querido que añoran y sienten que la persona
ausente ya no está entre nosotros, que no volveremos a tenerla
fisicamente delante nuestra, ya solo es un recuerdo, ahora es cuando
apreciamos su valor, cuando ya no lo tenemos, con lo fácil y sencillo
que parecía todo, de repente todo son tinieblas, todo es oscuridad,
resuenan en nuestra mente las últimas palabras que nos dirigió como cañonazos,
que lejos estábamos entonces de saber que serían las últimas, estaban
tan cerca que no advertimos que ya no habría más, nos dejaron vacios,
insatisfechos, desconsolados, tristes y perdidos, si, la vida continua
pero ya no es igual, ha sido arrancado un trozo de nosotros,
Nuestra cultura y condición de seres temerosos nos hace
creer que volveremos a vernos, son días de recogimiento y meditación,
otros lo ven como un entretenimiento, pero ésto no deja de ser
temporal, lo que queda es el poso, el recuerdo, el respeto, la
tradición, el cumplimiento con el deber hacía la memoria del ser
querido, la lealtad, si perdemos esto no somos nada.
Es Viernes de
Dolores, mañana expléndida, ligero viento de
poniente, frío, la temperatura de 8 grados, en la sombra se hacía más
presente la humedad, el día hacía media mañana dió muestras de
querer estar a tono con la fecha, empezando a mostrar su humor de rachas
de sol y nubes, lloviznando a ratos, parecía como si quisiera
mostrarnos lo que pasó hace poco menos de 2000 años, rememoraba lo que
conocemos de esa fecha, cuando se retiró el sol y cayó la noche, el frío
se hizo más presente, no siendo óbice ni impedimento para que cumpliéramos
con nuestras obligaciones de creyentes.
Desde muy temprano y en compañía de mi esposa, estaba
predeterminado, quisimos tentar en diferentes puntos de la mi provincia,
como se vivía este día por las gentes de la mi tierra, hubiera querido
tener el don de la ubicuidad y así poder comprobar in situ lo que
pasaba en cada lugar pa poder compararlo con el mi pueblo, desde muy
temprano y en La Bañeza vimos como un grupo de niños, que ellos se
llaman asimismos PAPONES pujaban por una imagen de la Virgen en medio de
una Procesión, las madres, siempre las mujeres, como esa Virgen que
vestida de luto iba detrás de su Hijo al que no abandona nunca ni bajo
ninguna circunstancia, ellas iban detrás dándoles ánimos, aderezando
su vestimenta, mitigando la sed y el cansancio, dándoles ánimos para
que no desfallecieran. Para muchos de ellos sería la primera vez, por
ello quedará grabada como una marca indeleble en la su memoria, la
carrera de la procesión llena de gente por ambos lados, gentes a las que
no conocíamos pero algo superior nos había congregado allí,
desafiando el frío, madrugando como manda la liturgia, había algo común
en todos nosotros.

Tarde en León, en la Plaza del Grano, seguímos sintiendo la
misma emoción que por la mañana, el gentío por ser más grande la
ciudad era mayor, y de nuevo experimenté la emoción que produce ver
al Santísimo Cristo salir de un Templo, a los sones del Himno Nacional,
donde el estúpido de turno se mofa del mismo y es afeada su conducta
por los allí presentes huyendo como lo hacen los cobardes y las malas
bestias cuando les plantan cara, los cuatro pelos que tengo no eran
pelos, eran escarpias que emocianados se erizaron a los sones de la música, la marcialidad y el coraje de la Legión portando el Cristo.

Soy de Alija, si de Alija de los Melones, y a mucha honra,
también
asistí a la procesión del Santo Entierro que dió comienzo en la
Iglesia de Abajo pasadas las nueve de la noche, no fué inferior mi
estado de ánimo a las dos anteriores comparecencias, ví como dos
soldados romanos abrían el cortejo, las imágenes procesionadas eran
llevadas con reverencia, respeto y devoción, los capuchinos y las
mujeres ataviadas con mantillas españolas, negro riguroso de luto que
flanqueban el paso de los mismos en acompañamiento sincero, las velas
de cera encendidas resaltaban sobre las paredes su escasa luz, en dos
hileras igual que antes que nosotros lo hicieron nuestros ancestros, por
las mismas calles y con los mismos destinos, a ellos no les acompañaba
el redoble de los tambores ni las notas de la Saeta de Antonio Machado,
sus procesiones eran más austeras, porqué su vida tambien lo era ¿o
es que acaso la persona que se enterraba no había vivido también austéramente?,
porqué ellos iban a ser más, eran otros tiempos, allí estaban los
padres que habiendo perdido un hijo -ningún padre/madre debería
sobrevivir a sus hijos- rezaban a Dios para que se lo guardara y lo
cuidara, rezaban asimismo las que hasta no hacía mucho tiempo eran
esposas felices y ahora son viudas, los hijos que tenían padre y ahora
son huérfanos, los hermanos que ahora están solos, los amigos, las
gentes de bien, las personas que quieren seguir los pasos, costumbres y
tradiciones de sus ancestros no les importa su condición ni militancia
politica, es la llamada de la sangre la que nos vocea la que nos lleva
adonde antes estuvieron ellos, a seguir sus mismos pasos con la mirada
de frente y despejada, con orgullo, sin miedo y sin complejos, como
antes lo hicieron nuestros ancestros, mientras esto sea así estaremos
en pié, pareceremos desafiantes e intimidadores, nada más lejos de la
realidad, es esta una actitud que vocea nuestra condición y firmeza en
la defensa de lo nuestro, que sabemos respetar porqué es lo que nos
enseñaron, al mismo tiempo demandamos el respeto que nosotros tenemos
para con los demás.

La subida de la cuesta a la Iglesia de Arriba, para muchos de los
asistentes a la procesión fué su Gólgota particular, cachas y muletas, renqueantes y azaraos, personas mayores, hombres, mujeres y niños,
madres y padres jóvenes tirando del carro ó con los niños en brazos,
no, no era día del "pico de la cigüeña", es simple, pero
la gente joven sabe donde está el límite y el respeto, no ví a nadie
amilanarse, tampoco quejarse, agarraos unos al brazo de otros subieron
como pudieron, D. Corsino tampoco está pa muchos trotes y tampoco se
quedó atrás, es la imposición y el sacrificio a nuestras creencias,
en la Iglesia de Arriba y después del rezo se continuó hacía la
Ermita del Cristo donde se dejó al Bendito para continuar por la
carretera hasta volver al punto de partida, la Iglesia de Abajo, no
podemos compararnos en la cantidad de gente ni con La Bañeza ni con León
que son los lugares que precedieron a Alija, en lo que si nos comparamos
es en la calidad, la devoción y el sentimiento, estamos a la misma
altura.
Coincidimos mis amigos y quintos Gelin Pega y Paco el de David en
que la Semana Santa en Alija no es muy numerosa, pero si se midiera en
calidad, no desmerecemos a otros lugares, seguimos siendo auténticos,
reales, asistimos a la misma con idéntica devoción y más autenticidad que entonces, quizás un poco vergonzosos, pero somos como
los buenos vinos, cada año mejores, no es esta Semana Santa la de
nuestra niñez, tampoco los ojos que la ven son los mismos.
He visto con suprema esperanza que nuestras mujeres siguen
manteniendo y transmitiendo a sus hijos las costumbres y el respeto por
las tradiciones, esto de por si ya es un motivo de júbilo y esperanza
de que las cosas no irán a peor, mientras ellas sigan actuando como lo
hacen, ¿de que tenemos miedo?, que sería de nosotros los hombres, sin
vosotras las mujeres.
VIVA
ALIJA Y LA GENTE CON CASTA