stos villancicos que aunque por su contenido puedan parecer
irrespetuosos por la letra de algunos de ellos, los cantamos yo (el
burro delante paqueno sespante) y mis amigos en los bajos de
la Iglesia de San Francisco de Asís de Benidorm, cuando en los mismos y
después de la salida de la Misa del Gallo, nos tomamos una copa de
champán y unos dulces, que aportamos voluntariamente los que vamos a
la Santa Misa del Gallo. El cura de la Iglesia se llama Don Francisco
(no se como se las arregla pero siempre está pidiendo) nos anima a que
cantemos estos Villancicos y él también se arranca.
Es una Iglesia joven, ya que tiene solo 3 años, antes se celebraba
la Santa Misa en una casa de campo que hacía de Iglesia y allí comenzó
esta costumbre, con gentes de todos los puntos de España y ahora se han
unido de otros lugares del planeta.
En la propia Iglesia acudimos todos "armaos" con nuestros instrumentos "pacer"
ruido, los propios de la Navidad, el almidé, la botella de anis el mono
y la "cuchar", la zambomba, la caña
y la pandereta, este es el ruido de la Navidad y allí si que cantamos
los Villancicos de toda la vida, Noche de Paz, Adestes Fideles, The Firts
Noel, O, abies, Dime Niño de quien eres, Los Campanilleros, Oh Blanca
Navidad y Campana sobre Campana, nuestras voces desafinadas y "aguardentosas"
le muestran nuestro cariño, respeto y sentimiento al Niño Jesús.
Y una vez finalizada seguimos con los mismos instrumentos y comienzan los Villancicos Buranos y Marimorenos,
que deben de ser "cantaos"
sin complejos ni inhibición y se debe de respetar el solo del "cantaor", luego llegará el acompañamiento y aunque desafine como "questá"
hecho con sentimiento a los oidos de los que los escuchan y al que son
dirigidos les suenan como los cantares de los querubines:
Vivan mis paisanos, va por ellos, así comenzaré este año:
Ale Ale Ale La
Marimorena
Ale
Ale Ale "ques" la Nochebuena